La Rioja se encuentra atravesando una de sus emergencias forestales más importantes de los últimos tiempos. El fuego está fuera de control a pesar del trabajo de los brigadistas y ya consumió cerca de 900 hectáreas de monte nativo. Además, las ráfagas de viento complican las tareas de los bomberos en la zona de Chilecito.
El incendio forestal afectó de lleno la zona de las Sierras del Famatina y el foco principal se desarrolla en la zona de Guanchín, una pequeña localidad serrana situada a pocos kilómetros de la ciudad de Chilecito. Lo que dificulta aún más las tareas de los brigadistas que tratan de combatir el fuego, es que se trata de un sector de difícil acceso, con importantes pendientes, quebradas y abundante vegetación de monte serrano.
Hasta el momento no hay una versión oficial sobre cómo se originó el incendio, aunque todo apunta a una fogata mal apagada en una zona turística. No obstante, las autoridades mantienen abierta una investigación para esclarecer el hecho mientras que en paralelo, los equipos de emergencia concentran sus esfuerzos en frenar el avance del fuego y evitar que se extienda hacia nuevas zonas naturales.
Llamas fuera de control
El viento transformó un foco chico en un incendio enorme. Las primeras chispas aparecieron cerca del paraje La Yareta - sector de las sierras riojanas que supera los 2.800 metros sobre el nivel del mar - y, con la vegetación seca del invierno riojano, el fuego se expandió rápido. Las ráfagas, que llegaron a los 100 km/h, hicieron que las llamas corrieran por las laderas y abrieran nuevos frentes a cientos de metros. Además, el humo se vio desde kilómetros de distancia y cubrió el cielo de Chilecito y alrededores.
Brigadistas, bomberos y baqueanos pelean contra el fuego en un terreno bravo repleto de pendientes, piedras sueltas, monte cerrado y viento constante. Sin caminos, tienen que avanzar a pie cargando mochilas de agua y herramientas. Los aviones hidrantes y helicópteros quedaron limitados por las ráfagas.
Hasta ahora, el fuego consumió unas 900 hectáreas de monte nativo, con impacto fuerte en fauna, flora y suelo. Los especialistas advierten que la recuperación del ecosistema puede tardar años. Mientras tanto, las autoridades siguen investigando el origen de las llamas y las primeras pericias apuntan a que el incendio se habría iniciado por una fogata mal apagada en una zona turística.
El tesoro del Valle de Guanchín
Según un estudio del CONICET publicado en 2018, el Valle de Guanchín cuenta con importantes reservorios de agua subterránea de buena calidad, clave para el riego de olivos y nogales, actividad agrícola importante en la región. Este dato vuelve estratégicas las tierras que hoy están bajo fuego y que, en paralelo, entran en discusión con la nueva Ley de Tierras que se tratará el 6 de agosto en el Senado de la Nación.
Empresas agroindustriales, grupos inversores y productores con capacidad de explotar el agua y el suelo para proyectos agrícolas o energéticos. Ese recurso hoy es también codiciado por las empresas de inteligencia artificial, que necesitan enormes volúmenes de agua para enfriar sus centros de datos.
El fuego, al degradar parte del monte nativo, puede abrir la puerta a la compra de terrenos a menor valor, lo que genera sospechas sobre intereses detrás de la normativa y del avance de capitales extranjeros, rumores que empezaron a surgir en redes sociales.