El clima de convivencia en la casa más famosa del país alcanzó su punto más alto de tensión en Gran Hermano: Generación Dorada. Las nueve jugadoras que continúan en carrera desataron un feroz enfrentamiento que tuvo como principales protagonistas a Sol Abraham y Luana Fernández. La histórica reconfiguración del reality, al quedar integrado exclusivamente por participantes mujeres, lejos de traer pacificación, terminó por encender la mecha de las peleas internas por el orden de la casa.
El conflicto estalló a raíz de una reorganización de dormitorios encabezada por Luana y Yanina Zilli. En medio de reclamos por la higiene y la distribución del espacio, Abraham comenzó a criticar fuertemente a Fernández en la habitación pensando que no la escuchaba: “Es una asquerosa, dice que quiere privacidad, que empiece por no usar mis bombachas, ya no las pienso volver a usar”, disparó sin filtro. Al oír los dichos, la otra jugadora irrumpió en la escena para cruzarla cara a cara: “¿Qué hablás? Ridícula y sucia”.
La discusión continuó subiendo de tono con descalificaciones personales y acusaciones vinculadas a la convivencia, mientras Mariela intentaba calmar las aguas sin éxito para evitar un desborde. La tensión se disparó aún más cuando Abraham le dijo: “Qué envidiosa. Yo no tengo la culpa de que vos seas así y yo así”, a lo que Fernández respondió con un picante e hiriente contraataque sobre la vida de su compañera: “¿Qué? ¿Tener alguien con plata que te banque?”.
Sin embargo, el instante más escandaloso se produjo minutos después en la cocina, cuando Fernández se negó a dejar pasar la etiqueta de "sucia" recibida. Buscando provocar a su rival, tomó una prenda íntima, se dirigió hacia la zona del comedor y se la refregó enfrente mientras la desafiaba: “¿La sucia no serás vos? Mirá, ¿te gusta?”. Ante la provocación, la respuesta inmediata de Abraham fue un tajante “Qué asco”, e instantáneamente la transmisión del aire fue cortada, dejando en suspenso el desenlace de la escena.
Al restablecerse la señal en vivo, la calma pareció retornar al lugar mientras las protagonistas conversaban por separado con Tamara Paganini y pasaban por el confesionario. Con este cruce límite rondando en las redes sociales, resta determinar si la producción aplicará un castigo severo ante lo sucedido o si el veredicto final quedará en manos del público a la hora de votar la continuidad de las participantes dentro del juego.
Quién fue el último eliminado de Gran Hermano
El juego en Gran Hermano: Generación Dorada, transmitido por Telefe, atravesó una noche vibrante durante su 25° gala de expulsión. Tras una semana repleta de discusiones, reconfiguración de alianzas y un fuerte choque estratégico entre las jugadoras y los jugadores, la audiencia tomó la palabra para definir con sus votos la salida definitiva de un participante. Previo a la resolución final, Alejandra Majluf, Yanina Zilli, Charlotte Caniggia y Jennifer “Pincoya” Torres se aseguraron la permanencia al registrar porcentajes mínimos de votos negativos (0,2%, 0,5%, 1,9% y 4,5%).
La definición cara a cara dejó enfrentados a Solange Abraham y Matías Hanssen, en un clima de altísima expectativa en el estudio. Finalmente, Matías Hanssen fue el elegido para dejar la casa por decisión soberana de los televidentes. El participante cayó en el duelo decisivo tras acumular el 52% de los cómputos en su contra, mientras que la jugadora tucumana logró cosechar el 42% para garantizarle su continuidad dentro de la competencia más famosa del país.
Ambos competidores llegaban a este momento decisivo en realidades totalmente contrapuestas. Solange Abraham venía de resistir con éxito tres definiciones telefónicas anteriores —dos de ellas concentradas en las últimas semanas—, quedándose prácticamente sin aliados tras la salida voluntaria de Cinzia Francischiello y arrastrando tiranteces con casi todo el grupo. Por su parte, el reciente expulsado había modificado radicalmente su estrategia desde el ingreso de los familiares, ganando un protagonismo mucho mayor en la pantalla chica.