El actor mexicano Ricardo De Pascual falleció a los 85 años, dejando atrás una extensa trayectoria artística tras su recordado paso por El Chavo del 8, el clásico creado por Roberto Gómez Bolaños,
La Asociación Nacional de Actores compartió la noticia de su fallecimiento y envió sus condolencias a sus familiares y conocidos. Fue uno de los humoristas más reconocidos de Latinoamérica.
El actor mexicano Ricardo De Pascual falleció a los 85 años, dejando atrás una extensa trayectoria artística tras su recordado paso por El Chavo del 8, el clásico creado por Roberto Gómez Bolaños,
El intérprete, que se ganó un lugar en la memoria de varias generaciones de televidentes en América Latina, integró el universo de la popular comedia con distintos papeles secundarios que aportaron al humor y la dinámica de la recordada vecindad.
Si bien no fue parte del elenco central, su trabajo dentro del programa lo convirtió en una figura identificable para los seguidores de la serie, que con el paso del tiempo se transformó en un fenómeno cultural en toda la región.
Puntualmente, el artista primero le dio vida al Sr. Calvillo, el hombre que quiso comprarle la vecindad al Sr. Barriga. Después, personificó al Señor Hurtado, el ladrón del condominio.
Además de su paso por la televisión, el actor desarrolló una carrera en teatro y otras producciones en México, donde se destacó por su versatilidad y compromiso con la actuación. La noticia generó repercusión entre los fanáticos del ciclo, que continúan recordando a sus personajes y escenas como parte de un legado que sigue vigente.
Según trascendió, el hombre murió a causa de EPOC, enfermedad que comenzó a agravarse luego de haber padecido Covid-19. “No entendí que el cigarro hace daño. De joven fumé 20 años, tengo 45 sin fumar. Aprendí a fumar con una obra de teatro y se me quedó el vicio. Después ya era mucho, hasta tres cajetillas diarias”, reconoció.
Aunque, a pesar de sus dificultades, para él nunca fue una opción abandonar la actuación: “Yo no me veo fuera del trabajo, a mí el trabajo me da vida, siento que es un mal necesario. No pienso retirarme mientras pueda moverme; cuando ya no pueda, me retiraría. No quiero dar lástimas, mejor ya no salgo; ahorita puedo trabajar”.