Luto: falleció una figura histórica de Titanes en el Ring

Encarnó a uno de los personajes más recordados del ciclo y fue uno de los grandes nombres de la lucha libre argentina.

Juan Manuel Figueroa, el hombre detrás de La Momia Blanca de Titanes en el Ring, murió este martes a los 76 años, tras más de cinco décadas de carrera en la lucha libre argentina que le permitieron ganarse un lugar de privilegio en la cultura popular y la memoria de generaciones.

Juan Manuel Figueroa, una figura que marcó a generaciones

Nacido a comienzos de 1950, la vida de Juan Manuel Figueroa siempre estuvo ligada al deporte. Antes de transformarse en uno de los personajes más icónicos de la televisión argentina, su rutina transcurría entre la lucha olímpica y la grecorromana en el Club Atlético Vélez Sársfield.

En 1973, la suerte le hizo un guiño inesperado. Su compañero de entrenamiento, Agustín Torrubia, fue convocado para hacer la temporada veraniega en Mar del Plata interpretando al Príncipe de Nápoli en la troupe de Martín Karadagián. Figueroa viajó a la costa para acompañarlo junto a otros amigos del club, sin imaginar que unas vacaciones entre colegas le cambiarían la vida para siempre.

Durante una visita al detrás de escena del show, los jóvenes se subieron al cuadrilátero a jugar y hacer tomas de lucha. En pleno juego los sorprendió el propio Karadagián. Aunque temieron una reprimenda del creador del fenómeno por usar el ring sin permiso, la reacción fue opuesta: quedó fascinado con la destreza del grupo y los citó de inmediato en sus oficinas de Buenos Aires.

La Momia Blanca, uno de los personajes emblemáticos de Titanes en el Ring.

La Momia Blanca, uno de los personajes emblemáticos de Titanes en el Ring.

Ese encuentro fue su boleto de entrada a la magia de Titanes en el Ring. Los primeros pasos de Figueroa, sin embargo, estuvieron lejos del brillo de los focos: arrancó desde abajo, con tareas como empujar la carroza del Príncipe de Nápoli en las entradas al estadio.

La gran oportunidad de su vida llegó poco después. Con la partida de Juan Enrique Do Santos, el hombre que había llevado a la fama a La Momia original, el show necesitaba urgentemente a alguien capaz de ponerse las vendas para cumplir con los compromisos teatrales y mantener vivo al personaje favorito del público.

Por recomendación del histórico relator Rodolfo Di Sarli, Karadagián probó a Figueroa bajo el traje. La química fue instantánea: el dueño del circo quedó deslumbrado por la imponencia y los movimientos del joven luchador.

Lo que empezó como un reemplazo de emergencia terminó convirtiéndose en un mito de la cultura popular. Figueroa no solo se adueñó definitivamente del traje de La Momia, sino que durante años dio vida a múltiples personajes a cara descubierta en las giras del show, demostrando la enorme versatilidad de un verdadero titán del ring.