La historia musical de Carlos Alberto "Indio" Solari, quien murió este viernes tras una larga lucha contra el Parkinson, comenzó en La Plata durante la década de 1970, lejos de los espacios más comerciales y cerca de los ambientes más bohemios de su ciudad. Su camino no fue el de un músico profesional de formación clásica, sino el de un artista plástico y poeta que encontró en el rock un lenguaje para expresar una búsqueda estética que priorizaba la experimentación por sobre cualquier convención del mercado.
El eje de esa historia fue la fundación de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, proyecto que nació como una troupe multidisciplinaria antes de convertirse en la banda de rock más influyente del país. La sociedad con el guitarrista Skay Beilinson fue el orígen de una obra que evolucionó desde los sótanos contraculturales hasta los megaeventos en estadios, con letras crípticas y una relación casi religiosa con el público.
Luego de la disolución de esa formación en 2001, el Indio Solari expandió su universo sonoro con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, etapa en la que profundizó la experimentación tecnológica y consolidó su estatus de ícono indiscutido. Sus recitales masivos, conocidos como "misas", alcanzaron récords históricos de convocatoria que ningún otro artista del rock nacional había logrado antes. En sus últimos años, ya retirado de los escenarios presenciales, continuó activo a través de El Mister y los Marsupiales Extintos, proyecto con el que publicó sencillos digitales.
El origen del Indio Solari en la música
Carlos Alberto Solari nació el 17 de enero de 1949 en Paraná, Entre Ríos, aunque su identidad artística se forjó en La Plata, ciudad a la que se mudó con su familia. Sus primeras influencias llegaron desde la música clásica que escuchaba su hermano hasta el impacto que le provocaron los Beatles a mediados de los 60. Durante su juventud se sentía más cercano a la literatura, la poesía y las artes plásticas que a la vida de un músico. Es más, cursó estudios en el Instituto de Bellas Artes, del cual fue expulsado.
Sus primeros pasos en el rock los dio como letrista y artista gráfico de la banda platense Dulcemembriyo, donde compartió espacio con futuros integrantes de Virus. El punto de quiebre llegó en el sótano de la galería Pasaje Rodrigo, epicentro de la cultura psicodélica platense donde confluían cineastas, músicos y artesanos. En ese lugar conoció a Guillermo Beilinson, quien lo presentó a su hermano Skay, dando inicio a una sociedad creativa que cambiaría la historia del rock argentino.
Antes de que existiera una banda formal, ese grupo de artistas realizaba películas independientes como Ciclo de cielo sobre viento y Celos, para las cuales Solari y Skay componían las bandas sonoras. En esos experimentos, Skay aportaba las guitarras mientras el Indio exploraba voces con efectos, y surgieron las primeras composiciones conjuntas como "El hidromedusa" y "Honolulu". Esa etapa de happenings y rock teatral fue la verdadera semilla de su carrera, donde la música era solo una parte de un espectáculo artístico más amplio y caótico.
Las bandas que integró el Indio Solari
La trayectoria del Indio se articula en torno a tres proyectos que reflejan distintas etapas de su evolución. Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota (1976-2001) fue su formación fundamental. Integrada en su alineación más icónica por Skay Beilinson, Semilla Bucciarelli, Walter Sidotti y Sergio Dawi, la banda pasó de repartir buñuelos de ricota en actuaciones teatrales a llenar el estadio de River Plate. Grabaron 10 álbumes de estudio que se convirtieron en clásicos del rock nacional, entre ellos Oktubre, Luzbelito y Momo Sampler, antes de disolverse en 2001 luego de un último concierto en Córdoba.
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Así reaccionó Twitter a la canción de despedida del Indio Solari
Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado (2004 en adelante) marcaron su regreso luego de tres años de silencio. Con músicos como Baltasar Comotto y Marcelo Torres, Solari editó 5 discos de estudio, desde El tesoro de los inocentes (Bingo Fuel) hasta El ruiseñor, el amor y la muerte (2018). Bajo ese nombre, sus presentaciones en vivo alcanzaron dimensiones únicas, con hasta 500.000 personas reunidas en Olavarría en 2017.
El Mister y los Marsupiales Extintos fue el proyecto que lo mantuvo activo luego de su retiro de los escenarios presenciales, con sencillos en formato digital grabados desde su estudio Luzbola en Parque Leloir. Además de estas formaciones estables, el Indio colaboró como invitado en trabajos de El Soldado, Andrés Calamaro y Lito Vitale, entre otros artistas.