- Chano reconoció que trabajó como camarero en un restaurante antes de alcanzar la fama con la música.
- En ese ámbito coincidió con Damián Betular, quien se desempeñaba como pastelero.
- El músico también tuvo un paso por la fotografía mientras buscaba su camino artístico.
- Su experiencia laboral estuvo atravesada por un contexto complejo que marcó su historia personal.
Antes de convertirse en una figura central del pop argentino y liderar Tan Biónica, Chano Moreno Charpentier transitó una etapa alejada de los escenarios en la que el trabajo cotidiano ocupaba el centro de su vida. Lejos de la exposición y del reconocimiento masivo, el músico encontró en la gastronomía una forma de sostenerse mientras intentaba abrirse camino en la música, un objetivo que, según contó en distintas entrevistas, siempre estuvo presente aunque tardó en concretarse.
En ese recorrido previo a la fama, también incursionó en la fotografía, una actividad que le permitió experimentar otro lenguaje creativo y, al mismo tiempo, reafirmar su vocación. “Trabajaba haciendo fotos digitales”, recordó sobre ese período en el que combinaba distintas tareas para mantenerse, con la expectativa de que su proyecto musical creciera con el tiempo.
De qué trabajaba Chano antes de ser famoso
El propio Chano reconstruyó uno de los momentos más significativos de esa etapa al recordar su paso como camarero en un restaurante porteño, donde compartió jornadas laborales con Damián Betular. “Yo era camarero, él era pastelero. Increíble”, relató al evocar ese cruce que, con el paso de los años, adquiere otro peso por la proyección pública de ambos.
Sobre Betular, el músico destacó que su personalidad ya estaba marcada desde entonces: “Él ya era un personaje como es hoy; siendo anónimo ya era así. Vos siempre llegabas y él estaba hablando, como haciendo un monólogo”. La escena, según describió, combinaba el ritmo exigente del trabajo con momentos de distensión que surgían del vínculo entre compañeros.
Sin embargo, el recuerdo no quedó solo en la anécdota: Chano también se refirió al clima que atravesaba ese ambiente laboral y fue directo sobre la circulación de sustancias adictivas: “Donde yo estuve, era tremendo. Era peor que un show de rock, consumían todos. Betular no”. Esa aclaración marcó una diferencia dentro de un contexto que, según explicó, resultaba difícil de sostener.
En ese período, el músico atravesaba además una etapa personal delicada vinculada a sus propias adicciones. “Llego y estoy como tres años limpio trabajando ahí de camarero, y una noche no aguanté más”, confesó sobre una recaída que marcó un punto de inflexión en su vida. Ese recorrido, con trabajos alejados de la música y experiencias intensas, terminó siendo parte del camino que lo llevó, tiempo después, a consolidarse como artista.