Giuliano “Nano” Vaschetto se convirtió en uno de los participantes más comentados de Gran Hermano de la edición 2024-2025 gracias a su personalidad frontal, su perfil estratégico dentro del juego y la intensa relación que mantuvo con Jenifer Lauría. El oriundo de Venado Tuerto, Santa Fe, supo ganarse un lugar entre los protagonistas de la edición y mantenerse en el centro de la escena durante gran parte del reality.
Sin embargo, lejos de las cámaras y de la exposición mediática, hoy el ex participante elige un camino más tranquilo. A sus 33 años, regresó a su ciudad natal y volvió a enfocarse en el negocio de la construcción, actividad a la que se dedicaba antes de ingresar al programa.
Como ocurre con muchos participantes tras su paso por la casa, Nano también se volcó a la creación de contenido y comenzó a desarrollar su faceta como influencer en redes sociales, “hacía mucho contenido, pero la agencia no respetaban los precios que yo quería. Me di cuenta de todo muy tarde, habían vendido muy barato todo mi contenido. Y la verdad es que parece que no, pero el tema de estar haciendo contenido te lleva, te demanda tiempo, te demanda mucha energía y a lo mejor si está bien cobrado, cosa de que vos te sientas bien con eso, buenísimo. Pero si no, siempre está la opción de dejar”, aseguró.
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-¿Llegaste a cruzar un límite con el tema del contenido? ¿Mostraste todo?
-Sí, por supuesto, eso es contenido explícito a 150 dólares.
-¿Te ofrecieron dinero a cambio de sexo?
Sí, siempre. Recibo más propuestas de hombres. La verdad que la mujer no paga mucho ni por contenido erótico ni por ese tipo de propuestas, a no ser que sea una mujer muy grande o algo por ese estilo. Pero lo normal, por no decirte, para ponértelo en números, el 90 o 95% de las veces son hombres.
-¿Cual fue la propuesta más insólita que recibiste?
-Me escribió uno por Instagram, que me hablaba todo el tiempo, para ver si yo le vendía un bóxer mío usado. Después lo conté en un stream y la entrevista se hizo viral entonces me llegaron más propuestas similares a esa.
-Entonces, ¿lo vendiste?
Sí, vendí dos boxer usados, el primero a 800 dólares y el segundo a 400 dólares. Pero después dije, ‘no voy hacer más esto’.
Créditos: Captura de pantalla
-Cual es tu límite para monetizar tu fama: ¿pensabas en salir y hacer contenido para adultos?
Hacía sexting, que es cuando intercambias mensajes provocativos. No tenía pensado hacer Only Fans, pero siempre fui una persona muy promiscua, en Instagram, o en un grupo de mejores amigos, o cosas por el estilo. Siempre me sentí cómodo con mi cuerpo, entonces subía fotos en el gym o sin remera. Pero en realidad el contenido era mi plan C, porque la verdad es que salís de la casa y ninguno hace un mango, esa es la verdad. Vos quedas en un stream, te matas laburando, te bancas gente que no queres o situaciones que no te gustan solamente para ocupar una silla. Y terminas ganando mucho más vendiendo contenido. Cuando prendes la televisión o ves un streaming, pensas que esa persona está ganando una fortuna. Pero la realidad es que no ganan casi nada. Viven de algunos canjes, de oportunidades puntuales o de que alguien los invite a determinados eventos.
Si bien Giuliano construyó dentro de la casa una imagen de seductor y jugar a varias puntas, ahora a sus 34 años, asegura estar atravesando un cambio personal y reconoce que le gustaría apostar a una relación más estable y compartir la vida con una sola persona: “estoy soltero. Nunca creí demasiado en las parejas estables, monogámicas y demás, pero últimamente tengo ganas de tener una sola persona para no estar todo el tiempo conquistando, conociendo gente y empezando de nuevo. En este momento, me gustaría estar con una sola persona”.
Una infancia traumática
Durante su paso por Gran Hermano, Nano construyó una imagen de competidor nato: frontal, impulsivo y decidido a ir siempre por más. Sin embargo, detrás de esa personalidad que muchos conocieron dentro de la casa existe una historia mucho más profunda, marcada por una infancia difícil, “fui un pibe que se crió bastante solo. Mi mamá trabajaba mucho y mi papá, aunque veníamos de una familia con dinero, tenía problemas de adicciones y alcoholismo”, recordó.
-Llegaste a normalizar la violencia, ¿Cuál fue el límite que te hizo pensar que no era normal lo que pasaba en tu casa?
-Mi papá tenía muchas armas y sufría problemas de alcoholismo. Hubo un episodio donde nos apuntó con un arma y amenazó con matar a mi mamá y luego quitarse la vida. Creo que ese fue el verdadero punto de quiebre. A mí se me desencadenaron un montón de problemas. Me echaban de todos lados, me peleaba con todo el mundo. Me iba bien en la escuela, pero me echaban de todas las escuelas. Me terminaron casi internado en un pupilo militar que hay por acá cerca de mi ciudad. Y casualmente fue mi viejo el que me sacó de ahí. El que confió en mí, en que iba a cambiar. Cuando llegamos de vuelta a Venado Tuerto pusimos un ciber, me acuerdo. Y bueno, ahí empecé a trabajar.