Hay un documental de Netflix que reveló el lado oscuro de Tokio y está en el Top 10 semanal. Se trata de Desaparecida: el caso Lucie Blackman, que cuenta un caso real ocurrido en el año 2000 en la capital japonesa. Este documental dirigido por Hyoe Yamamoto narra la historia de una joven británica, de 21 años, cuya desaparición desencadenó una investigación internacional y una incansable búsqueda de justicia.
Esta producción true crime de una hora y 22 minutos de duración, logró acceder de cerca a los investigadores japoneses originales que trabajaron en el caso de Lucie, y está basada parcialmente en el libro de no ficción “The Detectives’ Elegy: Tokyo Metropolitan Police Department Criminal Investigation Division”.
La serie inicia con imágenes de archivo y entrevistas a los involucrados en el caso, así como retrata las experiencias de los detectives en tiempo real a medida que descubren gradualmente el peor crimen sexual en la historia de Japón.
Sinopsis de Desaparecida: el caso Lucie Blackman, el documental de Netflix que es furor para el publico
La sinopsis de Desaparecida: el caso Lucie Blackman en Netflix indica: "1.º de julio de 2000. La joven británica Lucie Blackman, de 21 años, desaparece en Tokio y desencadena una investigación internacional y una incansable búsqueda de justicia".
Tráiler de Desaparecida: el caso Lucie Blackman
La historia real de Lucie Blackman
El 4 de mayo de 2000 Lucie Blackman, de 21 años y su amiga Louise Phillips, de la misma edad viajan a Tokio después de renunciar a sus trabajos como azafatas en British Airways para viajar por Asia. Alquilaron una habitación en el primer piso de una casa de huéspedes cerca del Estadio Olímpico de Tokio y, a pesar de solo tener visa de turista, consiguen trabajo en el bar Casablanca, en el distrito Roppongi de Tokio.
Al igual que miles de otros clubes en Japón, el nuevo lugar de trabajo de Lucie requería que sus anfitrionas tuvieran citas con los clientes. El 1 de julio de 2000 le contó a su amiga que iba a salir con un hombre, con quien ya había salido antes y afirmó que él le había regalado un teléfono móvil y una botella de champán Dom Pérignon. La joven, que tenía muchas deudas que pagar, le prometió que regresaría a casa, pero no llegó a dormir.
Desde ese momento se desata una investigación que terminó dando con el mayor depredador sexual de Japón.