Se cumplen seis décadas de un show que nadie anunció como una despedida, pero que terminó siendo el final. Hace exactamente 60 años, la última gira de los Beatles concluyó en Candlestick Park, el estadio de béisbol de San Francisco. Fue el 29 de agosto de 1966, un lunes frío y con niebla, y nadie entre las 25 mil personas que lograron entrar se imaginó que estaba presenciando el último concierto pago de la banda más popular del mundo.
La presentación cerraba una gira de 19 fechas por América del Norte que había pasado por Chicago, Detroit, Cleveland, Washington, Filadelfia, Toronto, Boston, Memphis, Cincinnati, St. Louis, Nueva York, Seattle y Los Ángeles. Las entradas costaban entre 4,50 y 6,50 dólares, y el caché de la banda rondó los 90 mil. La productora local Tempo Productions organizó la noche; abrieron The Remains, Bobby Hebb, The Cyrkle y The Ronettes.
Detrás de la mecánica del negocio había un desgaste que ya no daba para más. Esa gira había estado marcada por la polémica desatada por unas declaraciones de John Lennon sobre la religión, que le valieron boicots, quema de discos y amenazas en varios estados del sur de Estados Unidos. A eso se sumaba un problema que ya venían experimentando: los gritos del público tapaban por completo la música, al punto de que ni ellos mismos podían escucharse tocar. No había forma de reproducir en vivo canciones que ya empezaban a construir en el estudio con capas de sonido imposibles de replicar arriba de un escenario.
Esa noche tocaron apenas once temas en poco más de media hora: Rock and Roll Music, She's a Woman, If I Needed Someone, Day Tripper, Baby's in Black, I Feel Fine, Yesterday, I Wanna Be Your Man, Nowhere Man, Paperback Writer y Long Tall Sally. Subieron al escenario cerca de las 21:27 y bajaron sabiendo, aunque sin decírselo del todo entre ellos, que algo se estaba terminando ahí mismo.
Paul McCartney le había pedido al publicista de la banda, Tony Barrow, que grabara el audio del show en un cassette, como quien presiente que tiene que guardar una prueba de algo que no va a repetirse. Se hizo una sola copia en su momento que se mantuvo guardada, y años más tarde terminó filtrándose en forma pirata, lo que la convirtió en un documento histórico invaluable del fin de los Beatles en los escenarios.
Además, sobre el final, Lennon y George Harrison llevaron una cámara con lente ojo de pez, la montaron sobre un amplificador y, antes de uno de los últimos temas, los cuatro se dieron vuelta y posaron de espaldas al público para dejar registro del momento. Con el diario del lunes, había olor a cierre.
La confirmación llegó horas después, ya en el aire. Cuando el avión que los llevaba de regreso a Los Ángeles despegó esa misma noche, George se hundió en su asiento, se sirvió un trago y le dijo a Barrow: "Eso es todo. Ya no soy más un Beatle". McCartney lo resumiría después con menos dramatismo y más resignación: "No se lo digan a nadie, pero esta probablemente sea nuestra última función". Ringo Starr, años más tarde, sería el más cauto: "Hubo mucha charla en Candlestick Park sobre que esto tenía que terminar. En ese show de San Francisco parecía que podía ser la última vez, pero no me sentí cien por ciento seguro hasta que volvimos a Londres".
De vuelta en Inglaterra, ninguno de los cuatro sabía todavía que el largo y sinuoso camino de las giras había quedado atrás de manera definitiva. Se tomaron un tiempo separados, algo que nunca antes habían hecho, y no volvieron a encontrarse en el estudio de EMI hasta el 24 de noviembre. De esas sesiones saldría, meses después, el disco que terminaría de darle la razón a la decisión: Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band. La banda que dejó de tocar en vivo para escapar del ruido de los estadios encontró en el estudio una libertad nueva, la de crear canciones sin saber si se iban a poder tocar en un escenario.
El verdadero último concierto de los Beatles
Tras aquel recital en San Francisco, los Beatles volverían a tocar en público una vez más, aunque sin venta de entradas. El 30 de enero de 1969, sin previo aviso, en la terraza del edificio de Apple en Londres, dieron un show improvisado de apenas 42 minutos que la Policía terminó cortando.
Qué pasó con Candlestick Park, escenario del último concierto pago de los Beatles
Candlestick Park fue demolido en 2015. Hoy, se encuentra en obra, ya que alojará a un megaproyecto de viviendas y centros comerciales, por lo que, en un futuro, familias podrían dar un paseo por el lugar exacto donde los Fab Four dieron su último gran recital.
El lugar donde se alzó el Candlestick Park.