Las tareas de rescate en la frontera entre Nepal y China se reanudaron tras una suspensión por las lluvias y la niebla que afecta la región. Hasta el momento, las muertes se elevaron a 675 en Nepal y al menos 2.426 personas permanecen desaparecidas, mientras los equipos continúan con la búsqueda.
El derretimiento de un glaciar, que generó una avalancha de barro, arrasó con aldeas enteras, carreteras y derribó puentes en una zona fronteriza del Himalaya. Además, el fenómeno provocó graves daños en centrales hidroeléctricas y dejó a más de un centenar de personas posiblemente atrapadas dentro de un túnel.
Desde Nepal, el guía de turismo Ramesh Katiwada habló con C5N y contó que la montaña donde estaba ubicada el glaciar -uno de tantos en esa región- mide 7.200 metros sobre el nivel del mar.
Sobre las causas de este desastre sentenció que "creo que el calentamiento global, la industrialización, no cuidar el ambiente creo que fue una causa de este tipo de catástrofe natural", influyeron a que ocurriera el desprendimiento.
Minutos antes de la riada, Katiwada aseguró que los habitantes de la zona recibieron mensajes y llamadas de alerta temprana pero que muchos de ellos no hicieron caso.
. EFE/EPA/NARENDRA SHRESTHA
"La gente tenía algunas informaciones antes, pero no se dio cuenta, no hicieron caso. Sms, llamadas, la gente salió hacia los puentes, pensando que el río no iba a crecer tanto y empezaron a tomar fotos y videos, y eso fue otra causa de desaparecidos", remarcó.
Nepal se encuentra bajo temporada de monzón por lo que las lluvias son frecuentes "todavía seguimos en monzón, sigue por dos semanas más, por las precipitaciones la situación sigue difícil. El gobierno desplegó más de 15 mil oficiales de seguridad y voluntarios. Dentro de un par de días vamos a tener un resultado definitivo de muertos, rescatados y desaparecidos", detalló.
Nepal necesitará hasta US$5.000 millones para reconstruir
La magnitud de los daños también generó preocupación por la recuperación de la infraestructura. El ministro de Finanzas, Swarnim Wagle, estimó que el país necesitará entre u$s4.000 y u$s5.000 millones para reconstruir las áreas afectadas, una cifra equivalente a cerca del 10% de la economía nepalí.
La catástrofe destruyó caminos y puentes, afectó localidades enteras y provocó daños en centrales hidroeléctricas que representan más del 12% de la capacidad de generación eléctrica de Nepal. Las autoridades continúan con la evaluación de pérdidas mientras solicitan asistencia técnica para las tareas más complejas.
Además, las autoridades enfrentan dificultades para identificar a las víctimas fatales. Por ese motivo, se prevé tomar muestras de ADN antes de realizar los entierros, debido a las condiciones en las que fueron recuperados algunos cuerpos y a la imposibilidad de reconocerlos de manera inmediata.
Así, la emergencia pasó de una primera etapa concentrada en la suspensión de los rescates por el mal tiempo a una operación de búsqueda que continúa mientras Nepal comienza a dimensionar el costo humano, material y económico de la tragedia.
Cómo fue el terremoto que originó la tragedia en Nepal
Según los especialistas, el origen del desastre en Nepal apunta a un fenómeno natural de enorme magnitud. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) informó que la señal sísmica registrada en la frontera con China no correspondió a un terremoto clásico, sino al impacto de un colosal deslizamiento de hielo y rocas que se precipitó sobre el río Lhende Khola.
En ese contexto, la fuerza del derrumbe fue tan intensa que generó una vibración equivalente a un sismo de 5,2 grados, lo que explica la devastación que arrasó comunidades enteras en cuestión de minutos.
El alud se produjo en las montañas del Himalaya que concentran más de 63.000 glaciares y el mayor volumen de nieve y hielo fuera de las regiones polares. La zona es clave para la seguridad hídrica y alimentaria de miles de millones de personas en Asia. Estos glaciares abastecen al menos diez grandes sistemas fluviales, pero también representan un riesgo creciente debido al calentamiento global y la inestabilidad de las laderas hacen que los colapsos como el ocurrido en Nepal sean cada vez más frecuentes y peligrosos.