Tras casi 10 horas, se levantó el paro de trenes que afectaba a los servicios de todo el país y llevó a más de un millón de usuarios a buscar alternativas para llegar a sus trabajos. El ministro de Transporte, Alexis Guerrera, calificó de "atípica" a la medida de fuerza, ya que "no se le realizaba al Ministerio ni en reclamo por una cuestión salarial".
"Es un paro atípico porque no se le realizaba al Ministerio de Transporte o en reclamo por una cuestión salarial, sino que La Fraternidad hacía un pedido muchísimo más amplio, más profundo, que tiene que ver con la defensa del sistema ferroviario nacional, viéndose afectado por la decisión judicial producto del descarrilamiento del tren que circula de Constitución a Bahía Blanca", explicó Guerrera.
"Lo que estamos haciendo desde el Ministerio de Transporte y los organismos que intervienen, como la Junta de Seguridad de Transporte y la Comisión Nacional de Regulación del Transporte, es el vínculo con el juzgado para que se sigan rehabilitando los distintos tramos, ya está en funcionamiento hasta Cañuelas, esperamos poder reactivar la semana que viene el tramo a Bahía Blanca", continuó el ministro.
El martes por la tarde, autoridades de Transporte tendrán una reunión con las concesionarias del sistema ferroviario de cargas. "Queremos que comience rápidamente a realizar las reparaciones que se necesitan en Olavarría hacia Bahía Blanca, para que el transporte de pasajeros pueda ser reactivado a la brevedad", detalló Guerrera.
El paro tuvo su origen en la orden judicial emitida el 14 de marzo por el juez federal de Azul, Gabriel Di Giulio, que suspendió el servicio de trenes entre Constitución y Bahía Blanca luego de que el 8 de este mes una formación descarrilara a la altura de Olavarría, con 479 pasajeros a bordo.
Ante esto, La Fraternidad decidió la medida de fuerza "en defensa de la industria ferroviaria y los puestos de trabajo vulnerados por las medidas judiciales dispuestas en suspender los servicios ferroviarios Buenos Aires Bahía Blanca y las irregularidades en la compra fantasma de pasajes en servicios ferroviarios que agotan las disponibilidades y transfieren pasajeros al autotransporte".
"Estamos siendo intermediarios entre La Fraternidad y el magistrado", afirmó Guerrera. "Nosotros nutrimos el expediente para llevarle tranquilidad al juez en las medidas de seguridad para que se sienta cómodo para rehabilitar el servicio", finalizó.