Terminada la euforia mundialista, el gobierno se dispone a recuperar la centralidad en la agenda política y mediática y se concentra en desarticular cada uno de los conflictos autogenerados durante el último mes en el que la atención social estuvo concentrada en la Selección argentina. En este marco, este martes el vocero presidencial, Adrián Ravier, brindó una nueva conferencia de prensa en Casa Rosada tras sus cuestionados dichos sobre el país y recriminó a los medios haber “malentendido” su publicación.
El viernes por la noche, luego de que se conociera la foto en la que Claudio Tapia coincidió con Donald Trump en un evento de la FIFA y mientras la exhibición de la bandera con la consigna de Malvinas que lucieron los jugadores al final del partido con Inglaterra, el portavoz utilizó su cuenta de Twitter para posicionarse sobre el reclamo de la soberanía en las islas. “Siendo un país bananero, nunca vamos a recuperar las Malvinas. Si logramos que la Argentina sea grande nuevamente, próspera y respetada, nuestras posibilidades de avanzar en el reclamo de soberanía serán mucho mayores”, rezó el posteo del ex diputado, que dejó atónito a más de un integrante del oficialismo.
Polémica por la postura libertaria sobre Malvinas
Luego de los dichos, que fueron replicados por todos los medios y echaron aún más leña al fuego que había iniciado Alejandra Monteoliva días atrás al aceptar sin chistar la imposición del FBI de prohibir la exposición de banderas con “contenido político”, que incluía cualquier posicionamiento sobre las Malvinas, el vocero intentó montar una defensa en la que terminó aún más enredado. Ante la consulta de la prensa acreditada sobre su comentario, Ravier negó haber calificado al país como “bananero”, insistió en que la expresión era un condicional y afirmó que los medios “actuaron de mala fé” para dañar al oficialismo.
“Esto es algo que tiene que terminar. Estamos generando nosotros, y ahora lo digo desde los que estamos un poco trabajando en los medios, estamos colaborando con la violencia que después se ve en la sociedad", insistió el vocero. Ante esta situación, la prensa acreditada en Casa Rosada hizo saber su descontento con los dichos del ex diputado nacional por La Pampa, nacido en Buenos Aires, quien no supo responder ante la consulta sobre su posicionamiento respecto al odio y maltrato contínuo que Javier Milei profesa cada vez que puede contra el periodismo (95%).
Pese a que el sucesor de Manuel Adorni intentó recuperar el control de una conferencia, que tiene como principal objetivo sobrecargar de datos complicados de corroborar para intentar disipar la atención de los escuchas, lo cierto es que los acreditados presentes en la Sala de Conferencias del segundo piso de la Casa Rosada se impusieron e hicieron sentir su reclamo pese a que la transmisión oficial de la Televisión Pública fue levantada en el momento que comenzó el entredicho.
Las restricciones a los periodistas en Casa Rosada
El reclamo de los periodistas que realizan sus tareas a diario en Casa Rosada descansa en las burdas imposiciones para ejercer la profesión que desde hace más de tres meses padecen a diario. Desde mayo, el ingreso de la prensa al edificio de gobierno es diametralmente opuesto al que se utilizó hasta hace pocos meses. Con intención de segregar el trabajo de la prensa, desde los cambios impulsados por Casa Militar -a cargo de Karina Milei- el periodismo accede por la entrada de Balcarce 78, obsoleta desde hace décadas por su distancia de la entrada principal de Balcarce 24, por donde ingresan a diario trabajadores de la Casa, funcionarios e invitados especiales.
Previo al ingreso, los periodistas deben presentar su Documento Nacional de Identidad físico ante los agentes de Casa Militar, quienes constatan la vigencia de la acreditación y luego escoltan uno a uno a la Sala de Prensa sólo a aquellos que fueron habilitados. Una vez dentro del edificio, los acreditados deben pasar por un riguroso operativo de seguridad que consta de un doble scanneo de sus pertenencias, instancia nunca antes implementada. Cuando reinaba la normalidad, la prensa podía ingresar a su lugar con huella digital, igual que el resto de los trabajadores del edificio, situación que tres meses después sigue sin resolverse.
Continuando con las restricciones, que se amparan bajo el paraguas de la seguridad del presidente, quien pasa semanas sin asistir a la Casa Rosada dado que gusta de utilizar la Quinta presidencial de Olivos como sede de trabajo, los accesos a lugares que hasta hace poco tiempo estaban habilitados ahora están prohibidos. Los periodistas tienen prohibida la permanencia en el Patio de las Palmeras, lugar desde donde hay vista al Salón de los Bustos que a su vez permite avistar los ingresos de ministros y todas las visitas que funcionarios con despacho dentro del edificio tengan a lo largo del día. Con esta prohibición, la prensa acreditada no puede dar cuenta de quiénes visitan la Rosada durante las horas que la misma está activa.
A estas restricciones, además, se suman las limitaciones de circulación. Siempre con la excusa de la seguridad presidencial, la prensa no puede caminar por los mismos pasillos que podía utilizar libremente antes de que el Gobierno decidiera arbitrariamente cerrar la Sala de Acreditados. También, fueron esmerilados vidrios de ventanas para impedir la visión de quienes circulan por ciertos espacios, al tiempo que se prohíbe la permanencia de guardias periodísticas en despachos y salones. Además, agentes de Casa Militar escoltan al baño a los periodistas para evitar que concreten “movimientos prohibidos” dentro del edificio.
La decisión del Gobierno es sostenida por la denuncia que impulsó el jefe de la Casa Militar, el coronel Sebastián Ibañez, contra los periodistas Ignacio Salerno y Luciana Geuna por supuesto espionaje ilegal, y que ya desestimada por el juez Ariel Lijo hace más de cuatro semanas. En este marco, Ravier se desligó del tema que heredó de Adorni y le tiró el fardo al flamante secretario de Comunicación, Fabián Fernández. En conferencia, el portavoz afirmó que el ex vocero de Néstor Grindetti se pondría a disposición de los acreditados para comentarle las novedades sobre las prohibiciones. Al momento del cierre de esta nota, ningún funcionario del gobierno se acercó a la sala de prensa para dar una sola explicación.