La sala de periodistas de la Casa Rosada sufrió un episodio de inseguridad: desconocidos ingresaron al espacio reservado para los trabajadores acreditados por los medios de comunicación, revolvieron los escritorios y robaron distintos objetos.
Los cronistas que acudieron este lunes en las primeras horas de la mañana se encontraron con un panorama inesperado: la sala sin llave, cajones de los escritores personales abiertos y revueltos, objetos desparramados e incluso habían desaparecido insumos diarios, como café, leche y yerba,
Tras dar aviso de lo sucedido a Casa Militar, la única respuesta que recibieron es que "se iban a ocupar" del tema. Pero hasta el momento, no fueron llamados para dar cuenta de lo sucedido.
Una relación lejos de la normalidad
La relación del Ejecutivo con los cronistas acreditados viene de larga data y esta lejos de la normalidad, ya que el ingreso de la prensa a la Casa Rosada se realiza por la entrada de Balcarce 78, obsoleta desde hace décadas por su distancia de la entrada principal de Balcarce 24, por donde ingresan a diario trabajadores de la Casa, funcionarios e invitados especiales.
Una vez dentro del edificio, la prensa acreditada debe pasar por un riguroso operativo de seguridad que consta de un doble scanneo de las pertenencias de los acreditados, instancia nunca implementada por gobiernos anteriores.
Antes de ser registrados, los periodistas deben presentar su Documento Nacional de Identidad físico ante los agentes de Casa Militar, quienes constatan la vigencia de la acreditación y luego escoltan uno a uno a la Sala de Prensa. En el inicio d de la gestión de Javier Milei, la prensa podía ingresar a su lugar con huella digital, tal como el resto de los trabajadores de la Casa, algo que cambió desde el pasado mes de mayo.
Continuando con las restricciones que se amparan bajo el paraguas de la seguridad del Presidente, los accesos a lugares que hasta hace poco tiempo estaban habilitados ahora están prohibidos y la prensa tiene vetada la permanencia en el Patio de las Palmeras, lugar desde donde hay vista al Salón de los Bustos que a su vez permite avistar los ingresos de ministros y todas las visitas que funcionarios con despacho dentro del edificio tengan a lo largo del día. Con esta prohibición, la prensa acreditada no pueden dar cuenta de quiénes visitan la Rosada durante las horas que la misma está activa.
A estas restricciones, además, se suman las limitaciones de circulación. Siempre con la excusa de la seguridad presidencial, la prensa no puede caminar por los mismos pasillos que podía utilizar libremente antes de que el Gobierno decidiera arbitrariamente cerrar la Sala de Acreditados. También, fueron esmerilados vidrios de ventanas para impedir la visión de quienes circulan por ciertos espacios, al tiempo que se prohíbe la permanencia de guardias periodísticas en despachos y salones.
Estas medidas para coartar el trabajo de los acreditados de la Casa Rosada se basó en la denuncia que impulsó el jefe de la Casa Militar, el coronel Sebastián Ibañez, por supuesto espionaje ilegal en un video periodístico. Algo que fue descartado por la Justicia.