Los desafíos de la Provincia en la era Milei: el Pacto de Mayo, la transferencia de fondos y la discusión por los liderazgos

Axel Kicillof busca diferenciarse del modelo de ajuste del Gobierno con un lema claro: la necesidad de un Estado presente. Cómo es la relación con el resto de los gobernadores. De fondo, la discusión por el reordenamiento del peronismo.

En los casi 3 meses de gestión de Javier Milei, el presidente decidió enfrentarse, de forma sistemática y sin distinción ideológica, con los gobernadores. Sin un mandatario provincial que responda a su fuerza política, los ataques se plasman en dos planos: los fuertes recortes en los fondos coparticipables (con impactos particulares en cada uno de los distritos) y a través de insultos y agresiones que toman forma y cambian de destinatario según el tema en discusión de la semana.

En este escenario, esta semana el gobernador Axel Kicillof dejó un claro mensaje hacia Milei en la apertura de sesiones ordinarias de la legislatura bonaerense, en donde estableció siete condiciones sobre el “Pacto de Mayo” impulsado por el Presidente y donde además decidió distanciarse del modelo de ajuste del Gobierno con el modelo que él viene implementando en la provincia con un lema: la necesidad de un Estado presente.

“Aún en este brutal contexto, quiero reiterar cuáles seguirán siendo los lineamientos rectores de nuestro proyecto los próximos cuatro años: Gobierno protector, Estado 6 presente y Pueblo solidario”, destacó.

Frente a un clima adverso, son varios los ejes a considerar: el accionar de los gobernadores, el tipo de vínculo y diálogo que se establezca con el Gobierno y, en el caso del peronismo, una discusión de fondo que persiste hace tiempo, ¿quién y cómo se ordena el espacio?

La discusión por los fondos y el Pacto de Mayo

Después de que en la apertura de sesiones ordinarias el presidente Milei sorprendiera con el anuncio de un “Pacto de Mayo” con los gobernadores, con diez puntos determinados y a cambio del respaldo a la Ley Ómnibus, el gobernador bonaerense fue uno de los primeros, y pocos, en poner condiciones a la propuesta.

"Nuestra respuesta es muy clara: cuenten con nosotros para 30 reuniones de trabajo, para encuentros destinados a solucionar problemas, incluso para debatir, pero si se trata de encuentros para fotos y marketing, arranquen nomás si no llegamos", enfatizó este lunes. Lo cierto es que desde PBA observan con desconfianza la iniciativa y ven en ello una estrategia del Presidente, una especie de “hueso” para llegar con más aire a los meses difíciles que se aproximan, mientras de fondo sigue vigente el mega DNU con sus consecuencias diarias.

“Después de someter al pueblo, a la democracia y al federalismo a una agresión tan inédita como salvaje, ahora se nos lanza una invitación que se parece más a una amenaza o una imposición que a un diálogo”, cuestionó el gobernador frente a la Asamblea Legislativa Bonaerense sobre el anuncio presidencial.

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A modo de avanzar con algún tipo de entendimiento, Kicillof estableció siete puntos que condicionan el acuerdo y que plasman las máximas preocupaciones de la Provincia: la inmediata reactivación de la obra pública; la inmediata reposición de los fondos quitados a las provincias; la devolución de los Fondos del Fonid (salarios docentes), de los fondos para universidades y para el transporte; la urgente distribución de los recursos destinados a los comedores escolares y a los medicamentos; la derogación del DNU; el rechazo a la dolarización y el dragado del Canal Magdalena.

Algo de eso se plasmó este viernes en la Casa Rosada durante la reunión de los gobernadores con el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, y el ministro de Interior, Guillermo Francos. “Fue una primera reunión. Obviamente hubo mucho debate, pero no hubo respuestas concretas, aunque se estableció una mesa de trabajo. Nuestro punto de partida es que mientras sean reuniones para trabajar, nosotros vamos a ir”, resaltan desde el entorno del gobernador.

Dentro de los temas en agenda se debatió sobre el Impuesto a las Ganancias, rechazado por el Ejecutivo bonaerense y otros mandatarios, la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente y del fondo compensador para el transporte, y la nueva Ley Ómnibus, que pasaría de aquellos originales más de 600 artículos a 190. Sin embargo, resta conocer el contenido de la ley, que en principio va a incluir capítulos sobre privatizaciones y emergencias.

Ante este escenario, si bien los gobernadores se mostraron alineados en ciertos puntos, cada provincia se ve atravesada por su propia realidad, lo que establece distintas bases de negociación y distintas propuestas para acomodar las cuentas, como la coparticipación del Impuesto País o el Impuesto al Cheque e incluso la posibilidad de implementar un impuesto a los grandes ingresos, una idea del gobernador de Córdoba Martín Llaryora. “La idea fue no hacer un planteo individual sino tener un planteo conjunto, ponernos de acuerdo en los temas más importantes con un pedido puntual por la devolución de los fondos coparticipables”, puntualizan en PBA.

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El vínculo entre los gobernadores se ve atravesado por una política de ajuste implementada por el Gobierno que los afecta a todos por igual, pero que no deja de generar una relación particular según la situación política, financiera y social de cada una de las provincias, es por ello que si bien comparten ciertas ideas, es difícil pensar en una praxis uniforme. En el esquema de Axel, destacan en particular el buen diálogo que viene manteniendo con Llaryora, con Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y con Ignacio Torres (Chubut). En este mapa, el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, aparece como uno de los intermediarios entre los distintos grupos.

En el caso del territorio bonaerense, si bien cada uno de los 135 municipios refleja su propia realidad, ponen el foco en cómo el recorte de fondos impacta en las obras públicas frenadas (el Gobierno se comprometió a terminar aquellas que estén a un 70 por ciento), la entrega de alimentos, los salarios docentes, y la seguridad, tanto por la compra de materiales como por el impacto del protocolo de Patricia Bullrich.

“El modelo que quieren implementar ya lo vimos y no salió bien”, subrayan. En este punto, se muestran preocupados por el hecho de que parte de la población abraza la idea del ajuste, con la falsa premisa de sufrir en el presente para llegar a un lugar mejor. “Se instaló la hegemonía del sufrimiento mientras por encima se instala una lenta degradación de las condiciones de vida”, alertan.

El reordenamiento del peronismo

Ante la incertidumbre del futuro del Gobierno de Milei, que en el presente pone en revisión a todas las fuerzas políticas, el peronismo sigue en la tarea de reordenarse. Dentro del juego de nombres propios, son muchos los que ponen las fichas sobre Kicillof, quien atraviesa desafíos internos y externos.

“Hoy el peronismo está sin orden y sin liderazgos”, reconoce un dirigente bonaerense, quien destaca que al menos mermaron ciertos cortocircuitos con el diputado nacional y presidente del PJ Bonaerense, Máximo Kirchner. “Se ordenó un poco, hubo gestos y bajaron las tensiones”, agregan.

Preocupada por el escenario actual, la expresidenta Cristina Kirchner viene encabezando distintas reuniones en donde advierte los desastres que implica el gobierno de Javier Milei, pero donde también aparecen las preguntas sobre cómo salir de esta situación. A la hora de hablar nombres propios, en la Provincia suelen alejarse de aquella discusión, aunque aclaran que “no hay que romper nada, sino armar algo superador”.

“Tiene que haber un renacer el peronismo en sus bases: la clase obrera y el sistema productivo”, remarcan, y añaden que "hay que volver a poner la máquina a andar" ya que en los últimos años "se puso más el foco en Desarrollo Social que en el Ministerio de Trabajo”. En ese sentido, también hacen hincapié en la importancia de volver a una visión federal. Mientras día a día se sienten los efectos de la gestión actual, surgen más preguntas que respuestas sobre cómo enfrentar el presente y prepararse para lo que viene.

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