Maternidad subrogada: procesaron al director de una clínica de fertilidad por trata de personas

La Justicia federal imputó a José Pérez Alzaa y a dos colaboradores por la explotación de mujeres vulnerables con fines de lucro, bajo el pretexto de realizar tratamientos de fertilidad. El fallo consideró que existió "explotación, abuso de poder y desprotección absoluta de la gestante".

La Justicia Federal de Córdoba procesó este martes a José Pérez Alzaa, director de la Clínica Fecundart, junto a un abogado y a una empleada administrativa, por el presunto delito de trata de personas a través de la maternidad subrogada.

La medida dictada por el juez Alejandro Sánchez Freytes recayó también sobre la administrativa Paula Liendo y el letrado Nicolás Gigena. En el extenso dictamen, el magistrado aclaró: "Si bien no toda maternidad subrogada es delictiva, esta se convierte en trata cuando el acuerdo está mediado por la explotación, el abuso de poder y la desprotección absoluta de la gestante".

La investigación penal pone el foco en la comercialización económica de la gestación por sustitución. Sobre este punto, el juez afirmó: "La instrumentalización del cuerpo reproductivo de mujeres vulnerables con finalidad de lucro, mediando aprovechamiento deliberado de su situación de vulnerabilidad, constituye una modalidad de servidumbre".

El expediente judicial revela la estrategia de reclutamiento de las víctimas. La resolución detalla que el médico acusado, "bajo el ropaje de una fundación sin fines de lucro, captó a mujeres vulnerables (desocupadas y con hijos a cargo) utilizando la base de datos de donantes de óvulos de su propia clínica".

Además, el tribunal constató la realización de transferencias embrionarias sin los permisos legales correspondientes. El fallo interpreta esta omisión como una maniobra deliberada para evadir las supervisiones estatales sobre la libertad del consentimiento de las gestantes.