El gobierno de Venezuela liberó a Nahuel Gallo, quien había sido detenido ilegalmente el 8 de diciembre del 2024. El gendarme argentino permaneció 448 días privado de su libertad en El Rodeo I, una cárcel de máxima seguridad controlada por la contrainteligencia militar venezolana.
La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) informó en un comunicado que actuó como "puente" para la liberación de Gallo, debido a que las autoridades se comunicaron con la Federación Venezolana de Fútbol y luego con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez. Además, publicó una foto en la que se lo observa a Gallo a punto de subirse al avión que lo trasladaría a la Argentina.
Nahuel Gallo 2
Nahuel Gallo fue liberado por Venezuela.
Las figuras de la AFA que acompañaron al gendarme argentino son Luciano Nakis, actual prosecretario de la entidad rectora del fútbol argentino y presidente de Deportivo Armenio y el director de Protocolo y Ceremonial de la AFA, Fernando Isla Casares, conocido como “El Gaucho”, y hombre fuerte del Ascenso.
Su detención, calificada como desaparición forzada por la Casa Rosada, escaló en tensión tras revelarse detalles de su cautiverio en un contexto de ruptura diplomática total entre ambos países. La liberación se produjo en un contexto de intensa incertidumbre política y judicial en Venezuela, con la administración interina encabezada por Rodríguez enfrentando presiones internas, externas y una situación institucional convulsionada tras la detención del expresidente del país caribeño Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.
Cómo fue la detención de Nahuel Gallo en Venezuela
El gendarme argentino había viajado a Caracas en diciembre de 2024 para visitar a su pareja e hijo. Pese a que se trataba de un viaje familiar en periodo de vacaciones, fue interceptado en la frontera con Colombia por autoridades migratorias bajo acusaciones de espionaje.
Gallo fue detenido por funcionarios venezolanos e incomunicado con su familia. El régimen de Nicolás Maduro lo acusó de “terrorista”.
El 2 de enero de 2025, el gobierno argentino presentó una denuncia formal ante la Corte Penal Internacional (CPI), acusando al chavismo de la desaparición forzada de Gallo.
Su familia defendió desde un primer momento la legalidad del ingreso: “Si fuera un espía, no habría cruzado mostrando su identidad”, sostuvo su pareja, María Gómez.
Antes de su detención, Gallo residía en Luján de Cuyo y se destacaba por su perfil deportivo, siendo un entusiasta del running y el montañismo.
Sus allegados desmintieron versiones oficiales del régimen chavista, aclarando que era su primera visita al país caribeño y que su actividad se limitaba estrictamente al ámbito personal y profesional en la Gendarmería.