Javier Milei y el retorno del esquema Macri: control político y temblor económico

El Gobierno logró un triunfo legislativo con la sanción de la Ley Bases y el paquete fiscal, pero tal como le sucedió al líder del PRO durante su presidencia, eso pareciera no alcanzar. Los reclamos del sector exportador y el financiero ya provocan un tembladeral.

El indiscutible triunfo legislativo que logró la gestión libertaria con la aprobación definitiva de la Ley Bases y el paquete fiscal se produce en un escenario de turbulencias económicas que no permiten casi el festejo. En efecto, como sucedió durante el gobierno de Mauricio Macri, la dirigencia política demostró ser más maleable que otros sectores y comienza a aportarle a Javier Milei las herramientas para profundizar el feroz ajuste que prometió en campaña.

Los colaboracionistas no vienen sólo del PRO, que se ha convertido en un partido paraoficial. Ni siquiera del heterogéneo bloque Hacemos Coalición Federal que, a duras penas, controla Miguel Ángel Pichetto. El radicalismo ha postergado su interna para votar con fuerza una mega ley que contradice sus propuestas históricas e incluso el propio peronismo ha aportado apoyo con representantes de provincias como Catamarca y Tucumán, hoy muy alineadas con el jefe de Gabinete, Guillermo Francos. La política está postrada ante Milei, como lo hace ante cada mandatario que comienza una gestión.

Pero, como también le sucedió a Macri durante su presidencia, con eso pareciera no alcanzar. O por lo menos, no parece que conforme al sector exportador y al financiero que, por todos sus medios, le reclama al presidente y su ministro de Economía, Luis Caputo, un plan de estabilización, una nueva devaluación y la salida del cepo.

Luis Caputo y Santiago Bausili

El viernes a última hora, Caputo y el titular del Banco Central, Santiago Bausilli anunciaron un nuevo canje de bonos que busca calmar esas exigencias pero dejó gusto a poco. De modo explícito, todos los integrantes del Gobierno posponen la salida del cepo y hasta la devaluación, algo que enardece a los sectores del campo que se niegan a liquidar y al establishment financiero, que saluda la aprobación de las leyes pero exige estas medidas y un nuevo acuerdo con el fondo.

Si la relación con el campo no mejora en las próximas semanas, será interesante ver el modo en el que será recibido el propio presidente cuando inaugure la Exposición Rural el 26 de julio. Las patronales agrarias claramente apoyan el modelo Milei pero no están dispuestas a sacrificar ganancias por eso y, desde ya, no todos los sectores tienen las mismas espaldas ni la misma concepción ideológica.

La viralización por redes sociales de un video en el que un camión vuelca cientos de toneladas de mandarinas sensibilizó a muchos. “Se echan a perder porque la gente no tiene plata para comprarlas”, aseguró Elvia Caldaro, expresidente de la Federación de Citricultores. La difusión del coeficiente de GINI, que mide la desigualdad, le dio respaldo cuantificable a esa sensación: la Argentina ha retrocedido, en pocos meses, casi dos décadas en materia de distribución del ingreso.

A pesar de eso, Milei consideró que la caída de más de un 5% en la actividad económica “es un logro”, teniendo en cuenta el brutal recorte que se aplicó en busca de superávit fiscal y la intención de enfriamiento para contener la inflación del modo más doloroso. Quizás por eso en la encuestas de las últimas semanas, el temor a perder el empleo o el estar ya sin trabajo ha subido muy fuerte entre las preocupaciones nacionales. Lo paradójico es que el sector más golpeado por esta realidad es el de la franja etaria que acompañó con más fervor a Milei. Según los datos difundidos por el Indec esta semana, el desempleo entre los menores de 29 años duplica el promedio general de 7,7 %.

Convencidos de que esa dura realidad no redundará en falta de apoyo a sus transformaciones, el Gobierno se prepara para aprovechar las facultades delegadas y avanza en el despido masivo de estatales (el propio Milei prometió que serán 70 mil) y con la eliminación de todas las leyes que impliquen derechos o protección para los más vulnerables y hasta los sectores medios. El éxito de esta empresa es incierto pero está claro que propiciará aún más angustia a quienes ya están muy castigados.

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