El pleno de Javier Milei en Brasil: qué gana y qué arriesga al apostar todo contra Lula da Silva

El Presidente se metió en la campaña al participar de un acto en San Pablo donde apoyó la candidatura de Flávio Bolsonaro y, al mismo tiempo, abrió un conflicto diplomático al insultar a su par brasileño. Analistas advierten que Milei "se jugó mucho su capital político" y analizan cómo lo dejaría parado una victoria o derrota de Lula.

Cuando Brasil cierre sus elecciones este domingo por la tarde, serán varios los líderes regionales que seguirán con atención lo que se perfila como un ajustado mano a mano entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Casi ninguno, sin embargo, se metió tan de lleno en la campaña como Javier Milei, quien decidió apostar todo a una victoria de la derecha alineada con Donald Trump e incluso desató un conflicto diplomático en el camino.

"La basura calva no me permitió visitar a mi amigo, injustamente encarcelado", vociferó el libertario en San Pablo durante un acto de campaña de Flávio, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por el intento de golpe de Estado de 2023. En el mismo evento calificó a Lula de "ladrón", "presidiario" y "riesgo" para los mercados. Las preferencias de Milei para esta elección están claras; la pregunta es cómo y cuánto puede impactarlo el resultado.

"Si vamos a la teoría de cómo funcionan las relaciones internacionales, diría que se juega un montón", señaló a C5N el doctor en Ciencia Política Mariano Fraschini. "Fue a Brasil, dio un apoyo contundente al rival de Lula, el opositor con el cual tiene muy buenas relaciones y lo unen un montón de cuestiones. El tema es: ¿qué pasa si pierde? ¿Pierde mucho? Yo creo que no pierde tanto ni gana tanto", reflexionó.

"Se juega más que en otras elecciones de la región, por supuesto, pero la jugada más importante de Milei es la propia. A este ritmo, su reelección está seriamente en duda. Acá no hay una avalancha de ultraderechistas; lo que hay es una censura muy grande a los oficialismos", sostuvo. Más allá de cómo quede el mapa de alianzas regionales, señaló, "Milei va a tener que lidiar con su fortaleza en lo interior, no en lo exterior".

Milei junto a Flávio Bolsonaro, a quien espera tener como un aliado de peso en Brasil.

Milei junto a Flávio Bolsonaro, a quien espera tener como un aliado de peso en Brasil.

Flávio Bolsonaro, el candidato de Trump y Milei

Después de su explícito y entusiasta apoyo a Flávio Bolsonaro, un eventual triunfo del Partido Liberal proyectaría a Milei "como un anticipador, como un apostador que rinde", afirmó el profesor Ariel Goldstein, magíster en Ciencia Política. "Al igual que como sucedió con Trump, es una apuesta muy fuerte por un candidato de otro país que está situado en un extremo ideológico alineado con él", indicó.

En ese sentido, definió al mandatario como un "trumpista periférico" que "se jugó mucho su capital político en Bolsonaro", aunque consideró que una victoria de la derecha en Brasil no eclipsaría su imagen internacional. "Por más que Flávio tenga un papel importante en la relación con Trump, Milei lo va a seguir preservando en caso de que gane, por la relación privilegiada que tiene con el gobierno de Estados Unidos como uno de los que primero se alineó", sostuvo.

Fraschini también relativizó el impacto que tendría un triunfo bolsonarista en la figura de Milei. "En todo caso, tendrá más aliados. Bolsonaro ocupará por ahí una relación de privilegio con Trump, por lo novedoso y por lo que representa un país como Brasil, pero eso no dictamina que Milei se pueda fortalecer en su liderazgo o no. Ya tiene demasiados problemas en lo interno", advirtió.

Lula da Silva: la convivencia incómoda, pero necesaria

Una eventual reelección de Lula, en cambio, dejaría a Milei en una posición más incómoda con dos salidas posibles: insistir con los insultos o tratar de recomponer los vínculos diplomáticos. "No va a redoblar. Lula va a intentar convivir con Milei, Milei hará lo mismo con Lula; una elección ganada por Lula haría que las relaciones bilaterales vuelvan a un carril, entre comillas, normal", pronosticó Fraschini.

"La Cancillería argentina lo va a necesitar y Brasil va a mantenerse como se mantuvo hasta ahora, como se mantuvo en su momento Alberto Fernández con (Jair) Bolsonaro. Todo esto, que a los gritos parece una pelea muy violenta, terminará transitando por los carriles de una relación más bien cordial y seguramente más fría en lo que tiene que ver con lo personal-político, pero no va a haber ninguna sanción ni por un lado ni por el otro", añadió.

La relación entre Lula y Milei, antes fría, empeoró tras los insultos del libertario.

La relación entre Lula y Milei, antes fría, empeoró tras los insultos del libertario.

Goldstein coincidió en que habrá "un intento de recomposición" de las relaciones si Lula es reelecto, pero advirtió que "probablemente no venga del propio Milei", que "nunca desescala ni admite que desescala", sino de su canciller. "Seguramente el plan es que deja de atacar por un tiempito y (Pablo) Quirno pone paños fríos. Van a tener que buscar una forma de recomposición de los dos lados, pero especialmente el gobierno argentino, que fue el más provocador en los últimos tiempos", analizó.

Qué se juega el gobierno de Milei en las elecciones brasileñas

Sea cual sea el resultado de las elecciones presidenciales en Brasil —que seguramente no se definan en primera vuelta sino en el balotaje del 25 de octubre, según anticipan las principales encuestas—, el gobierno de Milei deberá trabajar en la relación bilateral con la mayor economía del Mercosur y el principal socio comercial de la Argentina, que concentra un 13% de las exportaciones y 22% de las importaciones.

"Esta elección va a definir qué relación tiene Estados Unidos con Brasil y, por lo tanto, con Argentina. Yo creo que sí tiene impactos comerciales y diplomáticos", vaticinó Goldstein. "Por cómo se ha metido Milei en la campaña atacando a Lula, creando una distancia inédita en 40 años, esto va a tener impacto. Después veremos qué forma cobra, pero ciertamente no es solo una cuestión que se pueda resolver con un pragmatismo comercial por los alineamientos ideológicos tan profundos que estamos viendo en la región y en esta campaña", advirtió.

Fraschini, en cambio, consideró que "el pragmatismo va a pesar mucho más, sobre todo porque la Cancillería brasileña es profesional, moderada, casi autónoma". "Los carriles económicos y comerciales van por otro lado, sobre todo por la dependencia mutua que tienen ambos países. En ese marco, no veo una situación de crisis. El presidente argentino insultó en Brasil al presidente de ese país, ¿y qué pasó? ¿Se cortaron las exportaciones, las importaciones? ¿Cuál fue la sanción brasileña? Ahí te das cuenta que el pragmatismo, en países hermanos como los nuestros, pesa muchísimo más que otras alternativas", concluyó.

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