Después de 448 días detenido en Venezuela, el gendarme Nahuel Gallo regresó a la Argentina gracias a la gestión de la AFA, y ante esto, el Gobierno argentino reconoció que desconocía que iba a ser liberado.
Patricia Bullrich explicó que el no estaban al tanto de la gestión de la AFA alrededor de la situación del gendarme: “Nosotros llevamos todas las gestiones a través del Gobierno de Italia, pero Venezuela prefirió entregárselo a un intento de diplomacia paralela por las diferencias que existen con nuestro Gobierno”.
Después de 448 días detenido en Venezuela, el gendarme Nahuel Gallo regresó a la Argentina gracias a la gestión de la AFA, y ante esto, el Gobierno argentino reconoció que desconocía que iba a ser liberado.
La exministra de Seguridad de la Nación y actual senadora, Patricia Bullrich se pronunció al respecto y señaló que la gestión llevada a cabo por la Asociación del Fútbol Argentino, a manos de su presidente, Claudio “Chiqui” Tapia, fue “algo en paralelo”.
Durante una entrevista con Antonio Laje, en América TV, la legisladora dejó en claro que “las gestiones para liberar a Gallo las hicimos desde el primer segundo”, sin embargo, aclaró que “de esto no estábamos al tanto”.
“Nosotros llevamos adelante todas las gestiones a través del Gobierno de Italia, que es quien representa hoy a la Argentina formalmente y también de Estados Unidos, pero sin contacto directo con el Gobierno de Venezuela. Cuando se lo llevan a la cárcel, suponíamos que se iban a entregar a la embajada italiana. Sin embargo, eso no sucedió y evidentemente se había armado algo en paralelo”, indicó.
Por otro lado, Bullrich sorprendió al revelar que el gendarme no sabía con certeza que estaba regresando al país. “Cuando subieron dos miembros de la Policía de Seguridad Aeroportuaria y dos de la Gendarmería al avión, él les preguntó: ‘¿Dónde estoy? ¿Estoy en la Argentina?’. No sabía con quién estaba ni qué había pasado”, sostuvo.
El 8 de diciembre de 2024, el gendarme argentino Nahuel Gallo ingresaba a Venezuela para visitar a su familia y, sin saberlo, daba comienzo a una extensa agonía de 448 días, en los cuales estuvo preso en la cárcel de El Rodeo I, acusado de terrorista y espionaje por el gobierno entonces liderado por Nicolás Maduro.
Dicho periodo de tiempo estuvo marcado por el dolor y la incansable lucha de su esposa María Alexandra Gómez, quien primero desde Caracas y luego desde Argentina recorrió junto a su pequeño hijo los distintos espacios gubernamentales para exigir información y conocer el estado de salud de su pareja.
Al llegar a Venezuela, Nahuel había realizado los trámites migratorios de rutina en el Puente Internacional Francisco de Paula y tras una primera entrevista con un agente, le escribió a su esposa desde su teléfono celular, el cual quedó confiscado, y desde ese momento nunca más se supo de él, hasta esta jornada en la que finalmente fue liberado.