El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, inauguró este lunes el período de sesiones ordinarias en la Legislatura porteña con un discurso en el que repasó los logros de su gestión y trazó los objetivos para el 2026.
El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dio inicio al período ordinario con un discurso centrado en orden público, recorte del gasto, baja de impuestos e inversión en infraestructura.
El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, inauguró este lunes el período de sesiones ordinarias en la Legislatura porteña con un discurso en el que repasó los logros de su gestión y trazó los objetivos para el 2026.
El comienzo del discurso de Macri estuvo atravesado por la palabra orden. Desde el inicio, dejó en claro que esa será la columna vertebral de su gestión y el eje político con el que buscará consolidar su perfil propio y reforzar la identidad del PRO frente al avance de La Libertad Avanza y del peronismo en territorio porteño.
“La ciudad del caos, del desorden y del vale todo se terminó. La inmensa mayoría de los porteños siguen eligiendo más libertad y más orden”, afirmó ante los legisladores.
“Voy a luchar sin descanso contra los enemigos del estilo de vida de los porteños que queremos vivir tranquilos, con progreso y en paz. No queremos vivir como en lo peor del conurbano”, agregó.
El mensaje buscó interpelar a un electorado que el oficialismo considera propio y que, en los últimos meses, mostró señales de fragmentación ante el crecimiento libertario. Sin nombrarlos de manera directa, el jefe de Gobierno apuntó contra los cortes de calles, los acampes y las ocupaciones del espacio público como parte de un pasado que, según su relato, quedó atrás.
“Los porteños no queremos ser rehenes de nadie. Ni de los que cortan las calles, ni de los piquetes, ni de los que invaden veredas o plazas, o de los delincuentes. Acá ya no hay espacio para minorías violentas que rompen las reglas de convivencia”, sostuvo.
En otro tramo, recordó escenas habituales en el centro porteño durante años anteriores: “Elegí defender a esa mayoría silenciosa, respetuosa de la ley, que se sentía impotente viendo la 9 de Julio todos los días cortadas. Manteros, acampes, ranchadas, o casas tomadas por todos lados”.
Macri también reivindicó el estilo de conducción de su administración y anticipó que no habrá retrocesos en la línea adoptada. “Esta gestión, bajo mi conducción, miró siempre los problemas de frente y lo seguirá haciendo, incluso cuando eso incomoda y genera la resistencia de quienes prefieren que nada cambie”, expresó.
Tras fijar el eje en el orden, Macri avanzó sobre el capítulo económico y defendió una estrategia de reducción del gasto político y alivio fiscal como parte de su hoja de ruta.
Destacó que su administración impulsó una poda en la estructura y una simplificación administrativa. “Simplificamos más de 1.560 gestiones y llevamos a costo cero 71 trámites no tributarios como parte de una agenda de reformas y eficiencias”, sostuvo ante el recinto.
En esa línea, vinculó la baja de impuestos con un respaldo directo al sector productivo. “La baja de impuestos permitió devolverle recursos al sector productivo. Le bajamos los impuestos a 150.000 trabajadores no profesionales que no pagan más Ingresos Brutos. Los pusimos en igualdad de condiciones con los profesionales que ya tenían ese beneficio, generando una equidad que merecían los no profesionales de la ciudad”, afirmó.
También remarcó la devolución de saldos a favor en Ingresos Brutos. “Le devolvimos el dinero de sus impuestos a más de 22 mil contribuyentes por 30 mil millones de pesos, recuperando cargos a favor del impuesto a los Ingresos Brutos en solo 48 horas. Esto quiere decir simplemente que el Estado no hace más negocio financiero con la plata de los privados que trabajan”, señaló.
Entre las medidas sociales, mencionó que “bajamos a cero el impuesto inmobiliario y el ABL para más de 89 mil jubilados y personas con discapacidad”. Y agregó que, durante seis meses, no pagarán ABL ni impuesto inmobiliario hoteles, bares, restaurantes y heladerías.
“Vamos a seguir bajando impuestos sin bajar la calidad de los servicios”, prometió, en un mensaje que buscó combinar equilibrio fiscal con sostén de prestaciones básicas.
En otro tramo central del discurso, el jefe de Gobierno volvió a poner sobre la mesa el conflicto por los fondos federales que la Ciudad reclama a la Nación. “Este esfuerzo que la ciudad está haciendo no alcanza si no se cumple con el pago de la coparticipación de una deuda generada por el gobierno kirchnerista y que la Nación aún mantiene con los porteños”, afirmó, aludiendo al recorte dispuesto durante la gestión de Alberto Fernández.
Macri aclaró que la Ciudad acompaña el rumbo económico del presidente Javier Milei en materia de ordenamiento macroeconómico, pero marcó un límite. “Esta gestión apoya al gobierno nacional en el objetivo de ordenar la macroeconomía y las cuentas públicas. Ese acompañamiento nunca lo hizo retroceder en los planteos por los fondos que pertenecen a los porteños. Por eso seguimos presentando propuestas y esperamos una pronta solución de este tema”, sostuvo.
El discurso continúa en desarrollo y se espera que en los próximos tramos profundice en seguridad, obra pública y servicios, en un mensaje que combina gestión y posicionamiento político en un año de alta competencia en la Ciudad.
En el pasaje más sensible de su exposición, Macri puso el foco en la problemática de las personas en situación de calle y planteó la necesidad de avanzar en modificaciones normativas para reforzar la intervención del Estado.
El jefe de Gobierno reclamó a la Legislatura porteña y al Congreso una legislación específica que habilite a prohibir la residencia permanente en la vía pública. “Necesitamos que no puedan rechazar la ayuda. No se trata de perseguirlos como criminales ni de llevarlos detenidos. Lo que queremos es rescatarlos”, sostuvo.
Según detalló, la red de asistencia social de la Ciudad acompaña actualmente a unas 16 mil personas, pero advirtió que existe un núcleo que queda fuera del sistema. “Hay 1.800 que no aceptan ayuda. La gran mayoría con problemas de adicciones y de salud mental”, afirmó.
En ese marco, consideró que el esquema vigente resulta insuficiente y que el Estado “debe contar con herramientas legales para evitar rechazos sistemáticos”, especialmente en casos atravesados por consumos problemáticos o trastornos psiquiátricos.
Macri pidió a los legisladores que respalden esta agenda y llamó a reformar la Ley Nacional de Salud Mental para adecuarla a la realidad que, según describió, enfrenta la Ciudad. Además, cuestionó con dureza a la Comisión Nacional Interministerial en Políticas de Salud Mental y Adicciones, a la que calificó como “totalmente ideologizada, que invade las competencias y no nos deja resolver las cosas mejor”.
El jefe de Gobierno estructuró su exposición en torno a una decena de medidas que, según afirmó, marcan el rumbo de la gestión. En materia de seguridad, puso el foco en el refuerzo de la Policía de la Ciudad con la incorporación de 4.000 efectivos y en una baja sostenida de los índices delictivos, con registros mínimos en robos y homicidios. A la par, destacó la expansión del sistema de videovigilancia: 17 mil cámaras activas que hoy cubren más del 80% del territorio porteño.
En el plano educativo, presentó el Plan Estratégico Buenos Aires Aprende como hoja de ruta para modernizar el sistema. Allí encuadró la inauguración de la Escuela Estación Buenos Aires, concebida como establecimiento modelo bilingüe y tecnológico, con carga intensiva de inglés y formación en programación y robótica desde los primeros años. También subrayó la certificación internacional de 7.000 docentes en herramientas de inteligencia artificial como Google Gemini y la consolidación del centro TUMO, que ya reúne a miles de estudiantes en trayectos de formación digital.
La salud ocupó otro tramo central del discurso. El mandatario habló de la mayor inversión histórica en el área, con un incremento del 30% en la disponibilidad de turnos y del 25% en cirugías programadas. Entre los hitos mencionó la primera intervención fetal de alta complejidad realizada en el Hospital Fernández y la incorporación de equipamiento de última generación, como el acelerador lineal del Instituto Marie Curie, junto con la extensión de la Historia Clínica Electrónica. Además, anticipó que los ciudadanos extranjeros deberán abonar la atención en hospitales públicos porteños.
En infraestructura y transporte, el Gobierno anunció la convocatoria a una licitación nacional e internacional para la futura Línea F de subte y la puesta en marcha de una línea de Trambus completamente eléctrica. A eso sumó la reconversión de la Autopista Dellepiane en una “autopista parque”, con la promesa de sumar 160 mil metros cuadrados de áreas verdes. El recambio progresivo hacia colectivos eléctricos y la instalación de puntos de carga fueron presentados como parte de una estrategia alineada con la electromovilidad global.
La cultura también tuvo su capítulo. Se resaltaron las obras de recuperación en la Casa de la Cultura y el Centro Cultural San Martín, junto con la inversión sostenida del área. El Teatro Colón superó el millón de asistentes en 2025 bajo la dirección artística de Julio Bocca. En el sur de la Ciudad, el oficialismo proyecta un Polo Logístico, la renovación integral del Autódromo y la aspiración de albergar a futuro una fecha de Fórmula 1. Además, confirmó que en 2027 Buenos Aires será sede del Major de Counter Strike, uno de los eventos de e-sports más convocantes del mundo.
En cuanto a los servicios urbanos, el alcalde reconoció que la limpieza sigue siendo un punto sensible. Aunque habló de mejoras, admitió que la Ciudad aún no alcanza el estándar buscado. En ese marco, detalló la incorporación de casi 500 cámaras con inteligencia artificial en camiones recolectores, la renovación de miles de contenedores antivandálicos, la compra de 82 nuevos camiones y la implementación de un sistema de control en tiempo real para supervisar el barrido de calles, apoyado por 64 móviles destinados a operativos de limpieza intensiva.