El mandatario israelí Benjamin Netanyahu se reunió este martes en la Casa Blanca con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para analizar la guerra con Irán, la situación en Gaza y la implementación del acuerdo de seguridad con Líbano. El encuentro fue el primero entre ambos desde que inició la guerra en Medio Oriente.
Según informaron medios estadounidenses, la reunión entre los presidentes se dio a puertas cerradas y duró alrededor de una hora y media. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, la describió como "positiva y productiva" sin dar más detalles. No obstante, el propio mandatario israelí dejó entrever el tenor del encuentro, al que calificó de "excelente" a través de su cuenta oficial de X.
"Cuando digo excelente, no lo digo de manera superficial. Una conversación con plena asociación, con apoyo mutuo, con un entendimiento del objetivo común de asegurar que Irán no tenga armas nucleares, y otros objetivos también. Una de las mejores conversaciones que he tenido con el presidente de Estados Unidos, nuestro amigo Donald Trump", escribió.
El encuentro se dio mientras los dos líderes están bajo presión en su propia casa. Por un lado, Netanyahu encara elecciones y su vínculo con Trump se fue desgastando. Y por el otro, el presidente norteamericano carga con el peso de una guerra que la gente rechaza y que encima disparó los precios justo antes de los comicios de noviembre.
Antes de verse cara a cara, Trump ya había mostrado fastidio con "Bibi". Se quejó de que el premier israelí pensaba hablar de supuestas maniobras nucleares iraníes en el Monte Pickaxe, un sitio que Washington viene amenazando con atacar. "Yo sé perfectamente lo que pasa ahí", dijo el republicano en Fox & Friends. Además, le restó importancia al tema y deslizó que Netanyahu lo empuja a seguir metido en el asunto. "¿Por qué tenés que contarlo al mundo?", lanzó, dejando claro su enojo con su aliado.
Estados Unidos y Arabia Saudita sellaron un pacto nuclear
Estados Unidos firmó el pasado miércoles un acuerdo nuclear con Arabia Saudita, que le permitirá desarrollar un programa civil de energía atómica. Según algunos medios internacionales, el pacto abriría la puerta al enriquecimiento de uranio, un punto que genera preocupación en Israel, ya que el reino del Golfo no reconoce al Estado judío.
El documento, conocido como "Acuerdo 123", fue rubricado por el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, y el ministro Abdulaziz bin Salman. El comunicado oficial asegura que el proyecto tiene "fines pacíficos" y que cumple con los estándares de seguridad y no proliferación. Además, otorga a empresas norteamericanas acceso preferente al sector nuclear del país del Golfo.
La iniciativa se da en un contexto de tensión con Irán, rival histórico de la monarquía sunnita, y en medio de los esfuerzos de Washington por limitar las capacidades nucleares de Teherán, que niega buscar armas atómicas.