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Quién es Marcola, el líder narco que cumple una condena de más de 300 años en Brasil

Marcos Willians Herbas Camacho tiene 57 años y está preso desde 1999 por robo de bancos, narcotráfico, homicidio, terrorismo y relaciones con el crimen organizado. Es reconocido como el jefe del Primeiro Comando da Capital (PCC), la mayor y más poderosa organización criminal del país. Cumple una pena de 342 años de prisión.

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  • Marcos Willians Herbas Camacho, más conocido como Marcola, es una de las figuras criminales más notorias de Brasil, reconocido por el Estado de São Paulo como el líder máximo del Primeiro Comando da Capital (PCC), la mayor y más poderosa organización criminal del país.

    Nacido en Osasco en 1968, hijo de padre boliviano y madre brasileña, su carrera delictiva comenzó como carterista a los 9 años. Marcola está preso desde 1999. Fue condenado a 342 años de cárcel por robo de bancos, narcotráfico, homicidio, terrorismo y actividades relacionadas con el crimen organizado. Sin embargo, se le atribuye la dirección y la estrategia del PCC desde adentro de la prisión.

    El Primeiro Comando da Capital surgió en 1993 en el Centro de Rehabilitación Penitenciaria de Taubaté, en São Paulo, conocido como "Piranhão", una cárcel de máxima seguridad donde se enviaba a prisioneros de alta peligrosidad. Inicialmente se formó con el supuesto objetivo de "luchar contra la opresión dentro del sistema carcelario" y "vengar la muerte de los 111 presos" de la masacre de Carandiru, ocurrida el 2 de octubre de 1992.

    Rápidamente el PCC evolucionó hasta convertirse en la gigantesca empresa criminal que es hoy, con una estructura jerárquica muy bien definida y hasta un estatuto redactado por sus miembros fundadores. El grupo se expandió a más del 90% de las prisiones paulistas y opera en casi todo el territorio brasileño. También en países vecinos como Paraguay, Bolivia, Colombia, Uruguay e incluso Argentina.

    La Policía y la Justicia brasileñas estiman que el PCC tiene cerca de 30.000 miembros y un vasto poder económico, financiado principalmente por el tráfico de drogas, además de otras fuentes de ingresos como la piratería del asfalto o los robos de bancos, con una facturación que, según la inteligencia policial brasileña, oscila entre 400 y 800 millones de reales al año.

    La figura de Marcola está rodeada de un halo de inteligencia y astucia. Se lo describe como un líder que utiliza tanto la violencia como la estrategia y la planificación. Una reputación que se consolidó tras los ataques coordinados que sacudieron São Paulo en mayo de 2006, una ola de violencia sin precedentes contra agentes de seguridad y blancos civiles, como sucursales bancarias, autobuses y comercios, que se cree fueron ordenados por Marcola y la cúpula del PCC desde las prisiones.

    marcola

    En el año 2006, circuló en Internet una falsa entrevista a Marcola atribuida al diario O Globo. Aquella nota, que llevaba como título "Estamos todos en el infierno", tuvo un enorme impacto. Fue reproducida por otros medios y se viralizó en cientos de blogs y portales hasta convertirse en un especie de manifiesto anti-sistema.

    Al año siguiente, el reconocido periodista y cineasta brasileño Arnaldo Jabor aclaró que la "entrevista" había sido ficcionada por él mismo en una suerte de "juego literario" para reflejar una realidad social y criminal latente en Brasil.

    La pieza de Jabor sirvió como una crítica mordaz a la incapacidad del Estado para combatir la desigualdad y el crimen, utilizando la figura aterradora y supuestamente "erudita" de Marcola (aprovechando la leyenda de que el capo narco lee muchos libros) para entregar un diagnóstico social demoledor y reflejar el miedo de la población ante el crecimiento del crimen organizado.

    La entrevista fake de O Globo a Marcola que se volvió un mito

    - ¿Usted es del PCC?

    - Más que eso, yo soy una señal de estos tiempos. Yo era pobre e invisible. Ustedes nunca me miraron durante décadas y antiguamente era fácil resolver el problema de la miseria. El diagnóstico era obvio: migración rural, desnivel de renta, pocas villas miseria, discretas periferias; la solución nunca aparecía… ¿Qué hicieron? Nada. ¿El Gobierno Federal alguna vez reservó algún presupuesto para nosotros? Nosotros sólo éramos noticia en los derrumbes de las villas en las montañas o en la música romántica sobre "la belleza de esas montañas al amanecer", esas cosas… Ahora estamos ricos con la multinacional de la droga. Y ustedes se están muriendo de miedo. Nosotros somos el inicio tardío de vuestra conciencia social. ¿Vió? Yo soy culto. Leo al Dante en la prisión.

    - Pero la solución sería…

    - ¿Solución? No hay solución, hermano. La propia idea de "solución" ya es un error. ¿Ya vio el tamaño de las 560 villas miseria de Río? ¿Ya anduvo en helicóptero por sobre la periferia de San Pablo? ¿Solución, cómo? Sólo la habría con muchos millones de dólares gastados organizadamente, con un gobernante de alto nivel, una inmensa voluntad política, crecimiento económico, revolución en la educación, urbanización general y todo tendría que ser bajo la batuta casi de una "tiranía esclarecida" que saltase por sobre la parálisis burocrática secular, que pasase por encima del Legislativo cómplice. ¿O usted cree que los chupasangres (sanguessugas) no van a actuar? Si se descuida van a robar hasta al PCC. Y del Judicial que impide puniciones. Tendría que haber una reforma radical del proceso penal del país, tendría que haber comunicaciones e inteligencia entre policías municipales, provinciales y federales (nosotros hacemos hasta "conference calls" entre presidiarios…) Y todo eso costaría billones de dólares e implicaría una mudanza psicosocial profunda en la estructura política del país. O sea: es imposible. No hay solución.

    - ¿Usted no tiene miedo de morir?

    - Ustedes son los que tienen miedo de morir, yo no. Mejor dicho, aquí en la cárcel ustedes no pueden entrar y matarme, pero yo puedo mandar matarlos a ustedes allí afuera. Nosotros somos hombres-bombas. En las villas miseria hay cien mil hombresbombas. Estamos en el centro de lo insoluble mismo. Ustedes en el bien y el mal y, en medio, la frontera de la muerte, la única frontera. Ya somos una nueva "especie", ya somos otros bichos, diferentes a ustedes. La muerte para ustedes es un drama cristiano en una cama, por un ataque al corazón. La muerte para nosotros es la comida diaria, tirados en una fosa común. ¿Ustedes intelectuales no hablan de lucha de clases, de ser marginal, ser héroe? Entonces ¡llegamos nosotros! ¡Ja, ja, ja…! Yo leo mucho; leí 3000 libros y leo al Dante, pero mis soldados son extrañas anomalías del desarrollo torcido de este país. No hay más proletarios, o infelices, o explotados. Hay una tercera cosa creciendo allí afuera, cultivada en el barro, educándose en el más absoluto analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo Alien escondido en los rincones de la ciudad. Ya surgió un nuevo lenguaje. ¿Ustedes no escuchan las grabaciones hechas "con autorización" de la justicia? Es eso. Es otra lengua. Está delante de una especie de post miseria. Eso. La post miseria genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, Internet, armas modernas. Es la mierda con chips, con megabytes. Mis comandados son una mutación de la especie social. Son hongos de un gran error sucio.

    - ¿Qué cambió en las periferias?

    - Mangos. Nosotros ahora tenemos. ¿Usted cree que quien tiene 40 millones de dólares como Beira Mar no manda? Con 40 millones de dólares la prisión es un hotel, un escritorio… ¿Cuál es la policía que va a quemar esa mina de oro, entiende? Nosotros somos una empresa moderna, rica. Si el funcionario vacila, es despedido y "colocado en el microondas". Ustedes son el estado quebrado, dominado por incompetentes. Nosotros tenemos métodos ágiles de gestión. Ustedes son lentos, burocráticos. Nosotros luchamos en terreno propio. Ustedes, en tierra extraña. Nosotros no tememos a la muerte. Ustedes mueren de miedo. Nosotros estamos bien armados. Ustedes tienen calibre 38. Nosotros estamos en el ataque. Ustedes en la defensa. Ustedes tienen la manía del humanismo. Nosotros somos crueles, sin piedad. Ustedes nos transformaron en "super stars" del crimen. Nosotros los tenemos de payasos. Nosotros somos ayudados por la población de las villas miseria, por miedo o por amor. Ustedes son odiados. Ustedes son regionales, provincianos. Nuestras armas y productos vienen de afuera, somos "globales". Nosotros no nos olvidamos de ustedes, son nuestros "clientes". Ustedes nos olvidan cuando pasa el susto de la violencia que provocamos.

    - ¿Pero, qué debemos hacer?

    - Les voy a dar una idea, aunque sea en contra de mí. ¡Agarren a "los barones del polvo" (cocaína)! Hay diputados, senadores, hay generales, hay hasta ex presidentes del Paraguay en el medio de la cocaína y de las armas. ¿Pero, quién va a hacer eso? ¿El ejército? ¿Con qué plata? No tienen dinero ni para comida de los reclutas. El país está quebrado, sustentando un estado muerto con intereses del 20 % al año, y Lula todavía aumenta los gastos públicos, empleando 40 mil sinvergüenzas. ¿El ejército irá a luchar contra el PCC? Estoy leyendo Klausewitz "Sobre la Guerra". No hay perspectiva de éxito. Nosotros somos hormigas devoradoras, escondidas en los rincones. Tenemos hasta misiles anti-tanque. Si embroman, van a salir unos Stinger. Para acabar con nosotros… solamente con una bomba atómica en las villas miseria. ¿Ya pensó? ¿Ipanema radiactiva?

    - Pero… ¿No habrá una solución?

    Ustedes sólo pueden llegar a algún suceso si desisten de defender la "normalidad". No hay más normalidad alguna. Ustedes precisan hacer una autocrítica de su propia incompetencia. Pero a ser franco, en serio, en la moral. Estamos todos en el centro de lo insoluble. Sólo que nosotros vivimos de él y ustedes no tienen salida. Sólo la mierda. Y nosotros ya trabajamos dentro de ella. Entiéndame, hermano, no hay solución. ¿Saben por qué? Porque ustedes no entienden ni la extensión del problema. Como escribió el divino Dante: "Pierdan todas las esperanzas. Estamos todos en el infierno".

    En la actualidad, Marcola permanece recluido en una penitenciaría federal de máxima seguridad, desde donde el gobierno busca neutralizar su capacidad de mando. Su larga condena de más de tres siglos es un símbolo del pulso entre el Estado brasileño y el crimen organizado. No obstante, mientras el narcotráfico y la corrupción sigan siendo pilares del negocio criminal, la sombra del PCC y la influencia de su histórico líder, Marcos Willians Herbas Camacho, continuarán siendo un foco de preocupación en la seguridad pública de Brasil y de la región.

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