Polémico tuit del Departamento de Estado de Estados Unidos: "Este es nuestro hemisferio"
La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro abrió un nuevo capítulo en la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina. Este lunes, el Departamento de Estado estadounidense publicó un mensaje que sintetizó la postura de la administración republicana en la región: “Este es nuestro hemisferio y el presidente Trump no permitirá que nuestra seguridad se vea amenazada”.
El tuit está alineado con las declaraciones que realizó Trump el domingo, donde dejó entrever que el avance de Estados Unidos podría alcanzar también a países como México, Cuba y Colombia.
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En declaraciones a la prensa realizadas este domingo, el presidente de Estados Unidos apuntó directamente contra el presidente Gustavo Petro, a quien acusó sin pruebas de estar vinculado al narcotráfico y llegó a calificar de “enfermo”.
“Le gusta fabricar cocaína y mandarla a Estados Unidos”, lanzó, antes de advertir que “no va a seguir haciéndolo mucho tiempo”. Consultado por la prensa sobre la posibilidad de una operación militar estadounidense en territorio colombiano, el mandatario no esquivó la respuesta: “Suena bien”, justificó, aludiendo a la violencia interna del país.
México también quedó en la mira. Bajo el argumento del combate al narcotráfico, Trump sostuvo que su gobierno “va a tener que hacer algo” frente al flujo de drogas que, según él, ingresa a Estados Unidos desde el sur. Dijo que preferiría que el propio México resolviera el problema, pero cuestionó la capacidad del Estado para enfrentar a los cárteles. En ese marco, apuntó contra la presidenta Claudia Sheinbaum: la describió como una “persona estupenda”, aunque aseguró que “le tiene un poco de miedo a los cárteles que controlan México”. Según Trump, cada vez que ofreció enviar tropas estadounidenses, la mandataria rechazó la propuesta.
Cuba, por su parte, volvió a aparecer como blanco estratégico dentro del discurso regional de la Casa Blanca. Sin anuncios concretos, Trump reiteró su línea dura histórica contra La Habana y la ubicó dentro del mismo eje de países que, a su entender, amenazan la seguridad estadounidense, reforzando la idea de presión política y aislamiento como herramientas centrales.