El brote de ébola en la República Democrática del Congo se convirtió en el más mortífero de la historia: ya se registraron más de 2.500 muertes y se reportaron 5 mil casos. Desde la Organización de las Naciones Unidas se está propagando rápidamente y el brote actual es causado por la cepa Bundibugyo para la cuál no hay tratamientos ni vacunas aprobadas.
Según explicó Reuters, Julien Harneis, coordinador principal de las Naciones Unidas admitió que la enfemedad no está bajo control, pidió ayuda para poder recaudar más fondos y aclaró que "los trabajadores sanitarios de la zona estaban siendo atacados por los lugareños, enfurecidos y aterrorizados por el brote, y ellos mismos estaban enfermando y muriendo a causa de la enfermedad".
Imagen de archivo de la República Democrática del Congo.
Reuters.
Hasta el momento, 160 trabajadores se enfermaron y más de 40 fallecieron por ébola. "La epidemia se está extendiendo a una zona más grande que Francia, y el brote crece más rápido y de forma más generalizada que la respuesta al ébola. Y todo esto ocurre en una zona que ha sufrido tres décadas de conflicto y que genera enormes necesidades humanitarias", añadió.
"El miedo se traduce en jóvenes enfadados que empiezan a lanzar piedras contra aquello que les provoca temor: la ambulancia", afirmó Harneis. Por los ataques al menos ocho de los voluntarios murieron.
El alarmante panorama de la Organización Mundial de la Salud sobre el aumento de los casos de ébola
El brote de 2018-2020 alcanzó las 2.299 muertes registradas, número que superó ampliamente tras la última información compartida por el Gobierno del Congo, que contabilizaron más de 2.500 fallecidos.
Hasta el momento para cepa de ébola que afecta al país, conocida como Bundibugyo, no existe vacuna o tratamiento aprobado para poder combatirla. La tasa de mortalidad aumentó cerca de un 20 % a principios de junio al 46 %.
El Gobierno congoleño reiteró que continuará fortaleciendo el seguimiento de contactos, la capacidad de diagnóstico y las tareas de vigilancia para intentar contener una enfermedad que ya se convirtió en una de las emergencias sanitarias más graves de los últimos años.