Los muertos por el brote de ébola en la República Democrática del Congo aumentaron a 4.000, mientras que ya contabilizan más de 8.000 casos confirmados. El gobierno del país africano confirmó que la variante Bundibugyo se convirtió en el brote más grande y mortífero registrado.
A pesar de los trabajos que lleva adelante las autoridades del país junto a la Organización de las Naciones Unidas, en las últimas horas se confirmó el incendio de un centro de asistencia clave en la región de Ituri, donde comenzó el brote.
Además, desde la ONU reportaron que un campamento ubicado en Kigonze fue abandonado y que la violencia crece, al menos dos trabajadores fueron asesinados en Kivu del Norte.
La enfermedad ya se desplazó por siete provincias, un alto funcionario de la ONU aseguró "ha sido una lucha enorme crear centros de tránsito y centros de tratamiento del ébola; ha requerido dinero, traer personal y ha sido una lucha en todo el este. Así que, cuando perdemos un centro, significa que perdemos capacidad, perdemos inversión y tenemos que empezar de nuevo. Y, sobre todo, significa que las personas no acceden a la atención que realmente necesitan".
La variante Bundibugyo causó más muertes que la anterior epidemia de ébola reportada en el país entre 2018 y 2020. Hasta el momento, al menos 2.000 personas se recuperaron de la enfermedad. Las provincias afectadas son Bajo Uele, Alto Uele, Ituri, Kivu del Norte, Kivu del Sur, Ubangi del Sur y Tshopo.