La Justicia de Perú ordenó este sábado la captura internacional de Betssy Chávez, ex primera ministra del otrora presidente Pedro Castillo, acusada de ser una de las artífices del autogolpe de estado fallido del 7 de diciembre de 2022. Chávez se encuentra refugiada en la embajada de México en Lima desde el 2 de noviembre, lo que generó un conflicto diplomático entre ambos países.
El origen del conflicto diplomático se remonta al mensaje a la Nación con el que Castillo decretó el fin de su mandato. El entonces presidente del Perú se dirigió al país para quebrar el orden constitucional e instaurar un gobierno de excepción. Pero las Fuerzas Armadas le dieron la espalda, su intento de autogolpe duró apenas unas horas y el Congreso lo terminó por destituir. El entonces presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador le otorgó asilo a la familia presidencial y se negó a reconocer la investidura de su sucesora, Diana Boluarte.
Chávez permaneció en la cárcel durante más de dos años, pero fue puesta en libertad a inicios de septiembre debido a un fallo del Tribunal Constitucional, en medio de huelgas de hambre donde denunció abusos de parte de la penitenciaría. Al salir de prisión, la ex primera ministra faltó a una de sus citaciones de la Justicia por ser una de las planificadoras del autogolpe de 2022 porque alegó que tenía problemas de salud. Sin embargo, aprovechó para refugiarse en la Embajada de México en Lima.
En las últimas horas de este sábado, la Justicia no solo que dictó la de prisión preventiva porque Chávez faltó a sus citaciones. Además, se determinó que el riesgo de fuga es "palpable" y por eso se ordenó su captura internacional.
La Fiscalía solicitó una pena de 25 años de cárcel en contra de Chávez por el delito de rebelión. La pena se acortaría si se le condena por conspiración.