El presidente de Colombia, Gustavo Petro, rechazó este domingo los resultados del preconteo preliminar de la primera vuelta presidencial y denunció graves irregularidades en el sistema informático. La Registraduría Nacional informó, con el 99,43% de las mesas escrutadas, que el conservador Abelardo de la Espriella obtuvo el 43,73% de los votos y el oficialista Iván Cepeda alcanzó el 40,91%. Ante este escenario, ambos candidatos definirán la presidencia en un balotaje programado para el próximo 21 de junio.
Petro cuestionó de forma directa la validez legal del procedimiento técnico de transmisión de datos. "El llamado conteo transmitido no tiene fuerza vinculante. Sus datos no son norma pública", advirtió el jefe de Estado. En su mensaje, el mandatario ratificó su postura ante el consorcio encargado de la logística: "Como presidente no acepto los resultados del preconteo de la firma privada de los hermanos Bautista".
La denuncia detalló alteraciones de última hora en los componentes lógicos del sistema electoral. Según el mandatario, "debiendo estar quietos los algoritmos del software de conteo y escrutinios, en la última semana fueron variados en tres oportunidades". Asimismo, el Ejecutivo detectó inconsistencias en el censo: "Hay dos censos en este momento, el oficial y el del software de los hermanos Bautista que tiene 800.000 personas adicionales".
El gobernante también argumentó que las revisiones iniciales en las mesas confirman la alteración de los sufragios. "Las mesas ya impugnadas demuestran que centenares de miles de votos fueron agregados sin existencia de sufragantes", aseguró Petro.
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Gustavo Petro acatará únicamente el dictamen de los jueces
El presidente aclaró que esperará el escrutinio definitivo de las autoridades judiciales correspondientes para el cierre del proceso. "Por tanto y conforme a la ley, los resultados vinculantes que el presidente atenderá y aceptará son los de las comisiones escrutadoras dirigidas por los jueces de la República", manifestó.
La polémica instaló un escenario de máxima tensión de cara a una segunda vuelta que confronta dos modelos de país opuestos. De la Espriella basa su campaña en el endurecimiento de la seguridad, mientras que Cepeda promueve la continuidad de la agenda del actual gobierno.