La salida de Flávio Bolsonaro de Brasil desató un escándalo internacional y abrió interrogantes sobre el cumplimiento de las órdenes judiciales, el recorrido de su familia por territorio argentino y el respaldo político que podría recibir en Estados Unidos. El episodio se produjo después de la derrota electoral del hijo del expresidente Jair Bolsonaro y en medio de dos investigaciones penales que tramitan en el Supremo Tribunal Federal (STF) brasileño.
La situación judicial del senador era uno de los factores centrales de la disputa. Flávio es investigado por presuntas maniobras de lavado de dinero y evasión de divisas, en dos expedientes que involucran a empresarios y personas de su entorno. La derrota electoral tuvo consecuencias políticas: al no acceder a la Presidencia, perdería los fueros que corresponde a su banca en el Senado en febrero de 2027.
Una de las investigaciones en su contra analiza posibles movimientos de dinero a través de plataformas de apuestas vinculadas al abogado Willer Tomaz, amigo del senador. La Policía Federal brasileña busca determinar si existió una sociedad oculta y si se utilizaron empresas para disimular el origen de fondos. La otra causa está relacionada con el financiamiento de Dark Horse, una película sobre la trayectoria política de Jair Bolsonaro, y con fondos que habría aportado Daniel Vorcaro, expropietario del Banco Master. Los expedientes se encuentran bajo investigación y no implican, por sí mismos, una condena contra Flávio, quien rechaza las acusaciones.
La derrota electoral aceleró el conflicto. El domingo 25 de octubre, Lula da Silva ganó el balotaje con el 51,79% de los votos válidos, frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal. En la primera vuelta, el senador había quedado primero, con el 47,03%, contra el 45,16% del actual mandatario. La remontada de Lula fue inédita en la historia electoral brasileña.
Durante el debate presidencial del 18 de octubre, Lula le había advertido a su rival que después de las elecciones perdería inmunidad y tendría que afrontar las consecuencias judiciales. Eduardo Bolsonaro, hermano del candidato y radicado en Estados Unidos, interpretó esas palabras como una amenaza, cuestionó a la Corte Suprema y afirmó que le había recomendado a Flávio abandonar Brasil si perdía los comicios.
El lunes 26 de octubre, el juez Alexandre de Moraes ordenó que el senador entregara sus pasaportes y le prohibió salir del país, en el marco de una investigación por presunto lavado de dinero. Flávio publicó un video en el que aseguró que cumpliría la orden, negó que pensara irse de Brasil y prometió quedarse para liderar la oposición. Sin embargo, al día siguiente, su salida del país quedó confirmada.
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El paso por la Argentina y el viaje a Estados Unidos
En la madrugada de este miércoles, la Dirección Nacional de Migraciones confirmó que Flávio Bolsonaro ingresó a la Argentina junto a su esposa, Fernanda Antunes Figueira Bolsonaro, y sus hijas Carolina y Luiza el martes 27 de octubre a las 22.50. La familia cruzó por el Puente Internacional Tancredo Neves, en la provincia de Misiones, con documentación válida y sin incidentes, según el organismo.
A las 23.30, los cuatro abordaron un avión privado operado por Baires Fly S.A. El plan de vuelo presentado ante las autoridades consignaba como destino Guayaquil, Ecuador. La aeronave despegó durante la madrugada del miércoles 28 y luego continuó hacia Estados Unidos. La familia llegó a Miami durante la mañana del miércoles.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó estar dispuesto a ofrecer visas y asilo a Flávio Bolsonaro y su familia para que puedan permanecer en Estados Unidos. “Lo aprobaría. Yo creo que son buena gente”, manifestó ante la prensa.
El episodio también profundiza el conflicto diplomático entre Brasil y la Argentina. En el gobierno de Lula da Silva creen que la administración de Javier Milei colaboró con la fuga de Bolsonaro, una sospecha que podría tensar la relación bilateral. En la Argentina, en tanto, ya se presentaron dos denuncias penales contra el Gobierno y se impulsaron interpelaciones y pedidos de informes para esclarecer si hubo participación oficial en la salida del senador y su familia.