El mundo, ante distintos conflictos de final impredecible

La pandemia aceleró los tiempos y el tablero geopolìtico se está moviendo. Se necesita un liderazgo con temple, tranquilidad, sensatez y cordura.

La pandemia aceleró los tiempos y trajo al hoy distintos conflictos de orden internacional. En el tablero geopolítico, hay potencias que quieren tener más poder y naciones que no quieren perder el lugar que ostentaron en las últimas décadas. No es solo el peligro latente de una guerra en Ucrania, la tensión crece también por los ejercicios militares de China, Irán y Rusia, por un lado, y EEUU y Japón por el otro. Todos muestran el músculo de sus ejércitos.

Es en esos tiempos de inestabilidad es que un líder debe mostrar temple para no generar mayores interrogantes sobre su poder. Pero el mandatario estadounidense Joe Biden hizo lo contrario al atacar a un periodista que ensayó una pregunta incómoda. Este tipo de episodios exhiben a un líder herido, y es por eso que sus adversarios se preguntan, ¿será el momento de avanzar? Sobre todo cuando sus aliados no parecen tener la fórmula para hacer resurgir a una Europa dividida.

Empleando una metáfora, la sensación o percepción en la "selva" es que el animal dominante está herido o cerca de ser reemplazado y eso genera movimientos, nervios, inestabilidad.

Posibles desenlaces: que el líder muera y sea desterrado o que quien busca destrozarlo pierda la batalla. En esos segundos de lucha, quien lidera al grupo deberá utilizar su fuerza letal para dejar a la vista de todos quien manda, o al menos un poder disuasivo lo suficientemente poderoso para resistir el embate. Pero para eso también se precisa de temple, tranquilidad, sensatez y cordura. Eso es lo que podemos pedir a esta altura de nuestra evolución. ¿Será mucho?