El calvario de Matías Pourrain, el futbolista argentino detenido por el ICE: "Me trataron como a un criminal"

El jugador de fútbol contó a C5N cómo fueron los 20 días de encierro en tres cárceles de Estados Unidos, tras ser detenido por el ICE en Miami. Compartió celda con 68 hombres, durmió sentado y esposado. "Juegan con tu cabeza para que firmes la salida voluntaria", reveló.

Lo primeo que aclaró al futbolista fue que su situación migratoria no era ilegal ya que tenía contrato de trabajo en blanco y permiso vigente, pero aún esperaba la entrevista de residencia por parte del departamento de Migraciones. Recuperó la libertad gracias al pago de una fianza de 20 mil dólares pero antes debió atravesar un calvario.

Hoy, más tranquilo, aseguró que intenta volver a la normalidad y disfrutar de su vida cotidiana. “No me esperaba la detención, ya había volado varias veces con el equipo, incluso el fin de semana anterior por los cuartos de final en Atlanta”, relató. "Hacía años atrás me habían dado mi permiso de trabajo, la licencia que es con la que viajo dentro del país, y yo no podría tener ninguno de esos papeles si mi situación fuera ilegal en el país”, explicó.

En cuanto a su presente, aseguró que su situación migratoria sigue igual que antes, continúa esperando que Migraciones le otorgue la entrevista que definirá su residencia. Además, tras su liberación, recibió un documento oficial que certifica que estuvo detenido y que un juez ordenó que puede permanecer en libertad mientras avanza el caso. Sin embargo, reconoció que el temor persiste: “El miedo sigue estando”.

Por último, el futbolista explicó que la política migratoria actual considera “deportable” a cualquier persona con su visa en trámite. Esa situación lo obliga a permanecer en el país: si saliera, perdería automáticamente el proceso iniciado, lo que se interpreta como abandono. “No me puedo ir, porque se me cae el trámite”, señaló, tras recuperar la libertad gracias al pago de una fianza de 20 mil dólares.

Hacinamiento, hambre y tortura psicológica: el relato de Matías Pourrain

Matías Pourrain describió como “inhumano y horrible” el calvario que atravesó durante los 22 días que estuvo detenido por el ICE en Estados Unidos. Contó que pasó más de 24 horas esposado de pies y manos, encadenado a una silla, y que apenas recibía una botella de medio litro de agua por día, que debía rellenar en el mismo lugar donde los detenidos orinaban.

“Estuve sin comer casi tres días, la comida tenía moho”, relató, y aseguró que las condiciones eran un mecanismo de presión para que los migrantes firmaran la salida voluntaria, es decir, la auto deportación. "Juegan con tu cabeza para que firmes la salida voluntaria. Los agentes pasan y preguntan quién quiere firmar", reveló.

A su vez, el jugador recordó que su primera detención fue en el centro de ICE de Miramar, donde agentes pasaban preguntando quién quería la salida voluntaria. “Nadie me explicó nada hasta que pude hablar con mi señora y mi abogada”, señaló. También relató que entendía lo que decían los guardias en inglés y que lo marcó ver cómo se burlaban de los detenidos: “Traían gente cada cinco minutos, entre ellos se miraban y decían ‘a éste lo traje yo’. Es muy feo lo que te hacen pasar”.

Durante su detención compartió celda con Víctor, un venezolano que aún sigue preso en las mismas condiciones: con licencia y permiso de trabajo, que fue arrestado cuando se dirigía a su empleo. “Él estaba igual que yo, con papeles en regla, y lo detuvieron llegando a su trabajo”, relató.

Por último, el futbolista destacó el rol clave de su entorno para lograr la liberación. “Colaboró el club para pagar la fianza, tanto amigos como la familia me ayudaron a lograrlo”, dijo. Ahora, con el respaldo de su círculo cercano y la continuidad de su carrera en Florida, Pourrain se prepara para enfrentar el proceso judicial en la Corte de Migraciones, decidido a pelear su caso y sostener el proyecto de vida que construyó en Estados Unidos. “Siempre pensé en pelear el caso, era la recomendación de mi abogada y además de mi familia, mis amigos, el club. Todo lo que yo construí acá en Estados Unidos necesitaba salir y estar de nuevo con todos ellos”, explicó

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