El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este martes en la Casa Blanca que el repliegue de sus fuerzas militares en Irán se concretará "muy pronto, en dos o tres semanas". El mandatario justificó la decisión tras dar por cumplido el objetivo de un "cambio de régimen" y el inicio de gestiones con el nuevo liderazgo.
Durante el anuncio, el mandatario republicano destacó que la operación permitió debilitar la infraestructura enemiga a largo plazo. "Les llevará entre 15 y 20 años reconstruir lo que destruimos", afirmó Trump, quien además dio por iniciadas las negociaciones para alcanzar un acuerdo definitivo incluso antes de la salida total.
Respecto a los últimos movimientos tácticos, el jefe de Estado detalló el impacto contra objetivos de la Guardia Revolucionaria. "Anoche destruimos una gran cantidad de instalaciones de fabricación de misiles (…) Los hemos golpeado muy duro", aseguró al ratificar el éxito de la reciente ofensiva aérea.
Sobre la seguridad marítima, Washington delegará el control del estrecho de Ormuz a los actores regionales. En ese sentido, Trump sostuvo que su administración no intervendrá más en la zona y que "Francia, China y otros países podrán abastecer sus barcos y arreglárselas por sí mismos".
La cancillería iraní exige el cese total de las hostilidades
El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, advirtió que su país no aceptará un alto el fuego temporal y reclama el fin de todos los conflictos regionales. El funcionario describió la confianza hacia Washington como "nula" y descartó responder a la propuesta de paz mientras persistan los ataques.
Araqchi fundamentó su rechazo en los antecedentes negativos de negociación con Estados Unidos, tras la ruptura del acuerdo nuclear de 2015. Según el ministro, la experiencia previa impide validar la honestidad de la Casa Blanca mientras esta mantenga su postura de agresión sobre la soberanía iraní.
Finalmente, el gobierno del país persa aseguró que mantiene su capacidad de combate intacta a pesar de los bombardeos estadounidenses. El funcionario remarcó que sus tropas están "completamente preparadas para afrontar cualquier tipo de ataque terrestre" y calificó cualquier intento de invasión como un error con graves consecuencias.