Decenas de manifestantes en Ceuta atacaron este domingo con piedras y huevos el auto de la diputada Julia Ferreras, de Ceuta Ya!, en el que viajaban el abogado y activista de la Flotilla a Gaza Rafael Borrego y la abogada de Derechos Humanos de la ONU Sofía Acevedo.
El ataque ocurrió en el puerto de esa ciudad autónoma española, durante una protesta convocada contra la llegada de una asociación de Pamplona que los manifestantes vinculaban, sin pruebas, con el grupo separatista vasco ETA.
Los agresores se habían concentrado en el puerto para impedir el ingreso de miembros de la organización Negu Gorriak/Derecho a Techo, que había anunciado su llegada a la ciudad para repartir ayuda humanitaria a los migrantes. Al ver el vehículo gris de la diputada, un sector de la protesta le arrojó objetos e intentó bloquear su paso, aunque ni ella ni sus acompañantes tenían relación con esa organización.
"Los manifestantes han empezado a increparle diciéndole que él era uno de los proetarras y, cuando ha venido al coche para huir de ellos, han empezado a lanzarnos huevos, piedras; nos lo han destrozado", relató Ferreras. El abogado Borrego, por su parte, definió lo ocurrido con estas palabras: "Nos han reventado. Esto ha sido una burrada. Nos iban a matar".
La Policía Nacional española, presente en el lugar, tuvo que escoltar el vehículo y disparar tiros al aire para dispersar a los atacantes. Dos manifestantes fueron detenidos, y los tres ocupantes del auto fueron acompañados por los agentes hasta una comisaría para presentar la denuncia correspondiente.
El vehículo quedó destrozado y hubo una persona herida
Según el relato del propio abogado, el ataque comenzó cuando un grupo de manifestantes lo señaló entre la multitud con la frase "este es uno de ellos" y empezó a perseguirlo. El activista llamó entonces a la diputada para que lo fuera a buscar, y cuando subió al auto, varias personas se treparon al capó mientras otras arrojaban piedras y huevos contra el vehículo. La luna trasera y la delantera quedaron completamente destrozadas, junto con uno de los espejos retrovisores y el capó.
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Un agente de la Policía terminó por subir al auto y conducirlo en dirección contraria para sacar a las tres personas del lugar. Según precisó el abogado, la trabajadora de la ONU sufrió cortes superficiales en un brazo por la rotura de uno de los vidrios, aunque no hubo que lamentar heridas de mayor gravedad.
La protesta, de la que participaron cerca de cien personas con banderas de España, no se disolvió tras el ataque y continuó durante varias horas en distintos puntos del puerto, a pocos metros del predio donde la ciudad aloja a más de 1.700 migrantes desde el viernes anterior.
El sindicato policial local cuestionó la falta de previsión del operativo de seguridad: "Se sabía que venían. Se conocía la concentración. Se conocía el clima de tensión existente en Ceuta. Había tiempo para anticiparse. Y, una vez más, han sido nuestros compañeros quienes han tenido que colocarse en medio".