Aniversario de la muerte de Fidel Castro: el recuerdo de aquel mítico discurso en las escalinatas de Derecho

Con motivo de la asunción de Néstor Kirchner, el líder cubano viajo a Buenos Aires en mayo de 2003 y ante decenas de miles de personas brindó uno de sus más recordados discursos. Al cumplirse casi una década de su fallecimiento, aquel discurso resuena especialmente en los vínculos de la revolución cubana y la Argentina, con la figura del Che Guevara como gran nexo conductor.

Un día como hoy, hace ya nueve años, fallecía en La Habana Fidel Castro Ruz, líder de la revolución cubana y una de las figuras más emblemáticas del siglo XX. Protagonista central de la Guerra Fría y referente de numerosos movimientos políticos en América Latina, su imagen sigue asociada de manera inseparable a los símbolos que lo acompañaron durante décadas: la barba espesa, los habanos, los uniformes verde oliva y, sobre todo, sus discursos maratónicos, cuya duración récord la ostenta uno que dio en 1998 ante el Parlamento cubano, que se extendió durante siete horas y 20 minutos.

La relación entre Castro y la Argentina dejó momentos de fuerte impacto público, ninguno tan recordado como su visita del 26 de noviembre de 2003, cuando viajó a Buenos Aires para asistir a la asunción presidencial de Néstor Kirchner. Fue su tercer viaje al país y la primera ocasión en la que hablaría ante una multitud en un acto abierto. La cita estaba prevista para las 19 horas en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, en un encuentro relativamente acotado a unas 800 personas entre estudiantes, autoridades universitarias y representantes de organismos de derechos humanos.

Embed - AV-4188 [Discurso de Fidel Castro en la Universidad de Buenos Aires] (parte I)

Sin embargo, lo que debía ser un acto académico formal derivó rápidamente en un evento multitudinario. Miles de personas comenzaron a llegar de manera espontánea a la facultad, superando cualquier previsión. A medida que la afluencia crecía, las condiciones de seguridad en el interior del edificio dejaban de ser adecuadas para la presencia de un jefe de Estado. El entonces canciller cubano Felipe Pérez Roque intentó llevar tranquilidad a quienes aguardaban el inicio del encuentro con un mensaje que definió el rumbo de la noche: “Fidel no se va a ir sin hablar”.

La única alternativa viable era trasladar el acto a las escalinatas del edificio, donde el público continuaba reuniéndose mientras ocupaba la Avenida Figueroa Alcorta y los espacios verdes circundantes.

El escenario fue finalmente montado sobre la explanada exterior. Para entonces, cerca de 30.000 personas aguardaban la aparición del mandatario cubano, una cifra que llegaría, según diversas crónicas, a los 50.000 asistentes. Hacia las 21 horas, ya entrada la noche otoñal, Castro emergió rodeado por personal de seguridad, autoridades universitarias, militantes y periodistas. El público, que agitaba banderas y coreaba consignas, entonó el Himno Nacional argentino antes de que se estableciera la conexión satelital con Cuba.

Desde ese momento, Fidel Castro emprendió un extenso discurso de más de dos horas y media en el que recorrió episodios históricos, ideas políticas y reflexiones personales. Entre los pasajes más recordados se encuentran sus palabras sobre Ernesto “Che” Guevara, de quien destacó su sensibilidad como médico y su comportamiento durante la guerra. Relató que el guerrillero argentino atendía tanto a compañeros como a adversarios heridos, y recordó especialmente la escena en la que Guevara, consciente de la inminente muerte de un combatiente grave que no podía ser evacuado, se inclinó para darle un beso en la frente. “Esa política nos ayudó mucho al éxito en la guerra, porque usted en cualquier lucha debe ganarse el respeto del adversario”, afirmó.

"Él (por Ernesto "Che" Guevara), como médico, atendió a los adversarios heridos había adversarios que estaban vivos y no estaban heridos, pero había un número elevado de heridos y él los atendió y atendió a los compañeros que estaban heridos. ¡No se imaginan ustedes la sensibilidad de aquel argentino! (…) Esa política, sinceramente, nos ayudó mucho al éxito en la guerra, porque usted en cualquier lucha debe ganarse el respeto del adversario. En aquella ocasión tuvimos que dejar un número de compañeros heridos que no podían evacuarse, entre ellos algunos muy graves. Pero lo que me impactó fue cuando me contó, con dolor, recordando aquel momento en que sabía que no tenía salvación posible y él se había inclinado y le había dado un beso en la frente a aquel compañero, que, herido allí, sabía que inexorablemente moriría. Son algunas de las cosas que les menciono del Che como hombre, como ser humano extraordinario".

Otros momentos destacados del discurso de Fidel Castro en Derecho

  • "En nuestro país nosotros le garantizamos un litro de leche a cada niño hasta los siete años. A partir de esa edad y debido a nuestros recursos, le garantizamos una leche de otro tipo, ya que, afortunadamente, existen posibilidades. Ahora, esa leche la garantizamos a ese niño, a un costo de menos de un centavo de dólar. Con un dólar que le envíe alguien que vive en el Norte a un amigo, puede comprar la leche de 104 días. En nuestro país, el bloqueo nos obligó al racionamiento, ese bloqueo
    que ha durado 44 años
    ; pero en nuestro país no se encontrará un niño sin escuela, uno solo no se encontrará sin escuela".

  • "Conociendo durante muchas décadas a ese adversario, nuestro país ha tenido que aprender a defenderse. Nuestro país no lanza bombas contra otros pueblos, ni manda miles de aviones a bombardear ciudades; nuestro país no posee armas nucleares, ni armas químicas, ni armas biológicas. Las decenas de miles de científicos y médicos con que cuenta nuestro país han sido educados en la idea de salvar vidas. Estaría en absoluta contradicción con su concepción poner a un científico o a un médico a producir sustancias, bacterias o virus capaces de producir la muerte a otros seres humanos".
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La reacción de los famosos por la muerte de Fidel Castro
La reacción de los famosos por la muerte de Fidel Castro
  • "Hay quienes afirman que en Cuba la Revolución está muy bien y es muy acertada en educación al menos admiten eso, en salud pública al menos admiten eso, y que en deporte tiene un buen nivel de desarrollo, y yo sé que ustedes son muy amantes del deporte y los "olé, olé" esos han salido, los he escuchado de algún deporte, en el cual ustedes han sido campeones, compartiendo esos honores con los brasileños. Pero tendrán que decir, y no deben tardar mucho en decir que Cuba avanza aceleradamente en el terreno de la cultura y del arte".

  • "Algunos dirán: ¿Pero no tienen en Cuba un solo partido? Digo: Sí, pero nuestro Partido ni postula ni elige. Los delegados de circunscripción, que son la base de nuestro sistema, los propone el pueblo en asamblea (…) No me extiendo, pero, realmente, me gustaría que un día se conociera un poco más cuál es el sistema electoral de Cuba; porque es asombroso que de allá del Norte a veces algunos nos preguntan cuándo va a haber elecciones en Cuba. La pregunta la podríamos hacer los cubanos y decirles: Cuándo hay que ser supermillonario para alcanzar la presidencia de Estados Unidos; o vaya, no tiene que ser necesariamente el candidato supermillonario, sino preguntar cuántos miles de millones necesita el candidato para ser electo presidente y cuánto cuesta cada cargo, hasta un modesto cargo municipal".

  • "Argentinos todos, hermanos entrañables de América Latina, cualquiera que sea su creencia, su pensamiento o sus ideas, no he tenido intención de lastimar ni de ofender a nadie. Si alguno considera que algunos conceptos aquí expresados fuesen algo como una injerencia en los asuntos argentinos, algo que por cierto he tratado de evitar, y con más razón a partir de la extraordinaria solidaridad y calor con que he sido recibido en esta ciudad y en este país, si alguien lo cree, le pido sinceramente que nos excuse. ¡Viva la hermandad entre los pueblos! ¡Viva la humanidad! ¡Hasta la victoria siempre!".
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