La Justicia de Alemania desmanteló una organización criminal integrada por ciudadanos chinos que drogaba, violaba y filmaba a mujeres de su misma nacionalidad en diversas ciudades europeas. Los tribunales dictaron sentencias contra los responsables tras el descubrimiento de la red digital a través de la cual los agresores coordinaban los ataques sexuales.
Los delincuentes operaban a través de un grupo de Telegram al que denominaron 'Escuela de Conducción Alemana'. En ese foro virtual utilizaban un lenguaje codificado para planificar los delitos: la palabra "combustible" refería a las sustancias sedantes, mientras que la palabra "coche" era el código elegido para identificar a las víctimas seleccionadas.
Uno de los implicados, el estudiante Tong Z, recibió una condena de cinco años y nueve meses de prisión en Berlín por agresiones y grabaciones clandestinas a once mujeres. Durante los allanamientos en su domicilio en noviembre de 2024, los investigadores incautaron jeringuillas, sedantes y discos duros con más de dos terabytes de material audiovisual, archivo que el criminal mantenía organizado en carpetas individuales con el nombre de cada víctima.
Este acusado obtuvo copias de llaves para ingresar a escondidas en el departamento de una vecina e instalar cámaras ocultas en el baño. Los expedientes judiciales también probaron la violación a una mujer con discapacidad, a quien el agresor sedó a través de una bebida alterada y filmó de manera íntegra, un hecho que la víctima desconoció hasta el aviso policial.
La respuesta de las autoridades
Las autoridades alemanas impusieron las penas más severas a los administradores del grupo. La Justicia condenó a 14 años de prisión a Dabeng Z, un ingeniero informático de 44 años, por violación e intento de homicidio, y dictó una pena de 11 años para el estudiante Jungyi Ji por administrar dosis de drogas con riesgo letal para las mujeres afectadas.
La investigación comenzó tras las denuncias iniciales de las víctimas contra Dapeng Z. El análisis de sus dispositivos electrónicos permitió el hallazgo del foro de Telegram, plataforma donde los miembros compartían los videos de las agresiones y celebraban los delitos cometidos, prueba clave para identificar y arrestar al resto de los sospechosos en territorio alemán.