El candidato a presidente de Brasil Flávio Bolsonaro presentó este jueves en São Paulo un plan de doce medidas de seguridad para aplicar en su país, con el objetivo de combatir frontalmente a las bandas narcotraficantes.
El senador expuso el proyecto 'Brasil sin Miedo', con promesas que ejecutará "apenas asuma" el poder. El anuncio representa una "pésima noticia" para facciones como el Primer Comando de la Capital y el Comando Vermelho, según advirtió el dirigente.
El líder político definió a la gestión del actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva como "cobarde", "incompetente" o "cómplice" del crimen organizado. Ante esto, prometió duplicar "por lo menos" las inversiones federales en seguridad pública.
Una de las principales medidas consiste en declarar a estas bandas como organizaciones narcoterroristas. Esta política busca perseguir a los criminales con fuerza máxima y ahogar sus finanzas con inteligencia estatal. "Bandido armado con fusil en la mano será bandido abatido por las fuerzas de seguridad", sentenció.
El candidato planea castigos severos y controles fronterizos
Inspirado en el modelo que impuso Nayib Bukele en El Salvador, el aspirante a la presidencia construirá cinco penales de máxima seguridad, concebidos como un "lugar de castigo" y no "de resocialización". Allí los detenidos vivirán aislados, sin celulares y con la obligación de "pagarse su estadía" con trabajo.
La plataforma electoral incluye la creación de una fuerza de seguridad conjunta entre el Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea. Este Sistema Nacional de Fronteras levantará un "paredón" físico y tecnológico para frenar las armas y drogas que "alimentan el engranaje" criminal.
El programa se completa con propuestas de extrema severidad penal. El dirigente usará su "fuerza como presidente" para implementar la castración química en violadores y reducirá la edad de imputabilidad a dieciséis años, con bajas hasta los catorce para delitos graves.