A pesar de la tregua anunciada por Donald Trump, Irán denuncia nuevos ataques y el precio del petróleo se dispara

El Gobierno de Irán desmintió contactos con Estados Unidos y reportó bombardeos sobre su infraestructura energética. En ese contexto, el crudo superó otra vez los u$s100.

La supuesta tregua anunciada por Donald Trump quedó rápidamente en duda: mientras desde Washington se hablaba de conversaciones “productivas” y de un aplazamiento en los ataques contra infraestructuras energéticas iraníes, desde Irán negaron cualquier negociación en curso y denunciaron nuevos bombardeos.

Según medios iraníes, dos instalaciones vinculadas al sistema de gas y un gasoducto fueron alcanzados en las últimas horas en distintos puntos del país. Uno de los episodios tuvo lugar en Isfahán, donde una estación de regulación y un edificio administrativo sufrieron daños parciales. También se reportó un ataque sobre un gasoducto que abastece a una central eléctrica en el suroeste.

Las denuncias se conocieron pocas horas después de que Trump asegurara haber postergado acciones militares tras contactos con autoridades iraníes. Sin embargo, esa versión fue rechazada de plano por el gobierno persa, que calificó las declaraciones como “noticias falsas” y negó cualquier canal abierto de diálogo para desescalar el conflicto.

La contradicción entre ambas versiones profundiza la incertidumbre en torno a la dinámica del conflicto y, sobre todo, en el mercado energético global. De hecho, el precio del petróleo reaccionó con fuerza: tras una baja inicial posterior al anuncio de Trump, el crudo volvió a subir y superó nuevamente la barrera de los u$s100 por barril.

En los mercados asiáticos, el rebote fue inmediato, con subas cercanas al 4% en los principales contratos. El movimiento refuerza la sensibilidad del precio del petróleo frente a señales políticas, incluso cuando estas no terminan de confirmarse en los hechos.

En este escenario, comienzan a ganar terreno las especulaciones sobre el trasfondo del anuncio estadounidense. Analistas del sector no descartan que la mención de una posible tregua haya buscado, al menos en parte, enfriar momentáneamente los precios del crudo en un contexto de alta volatilidad.

Pero la secuencia de las últimas horas, con desmentidas, nuevos ataques y una rápida reacción alcista del mercado, vuelve a dejar en evidencia que la tensión en Medio Oriente sigue siendo el principal factor que condiciona la estabilidad energética global.

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