Viajar a Jujuy en vacaciones de invierno 2025: el destino mágico que se parece a Marte

Conformado por cerros rojizos, vestigios incas y un silencio absoluto, este rincón del norte argentino intriga por su parecido con otro planeta.

En el noroeste argentino, dentro del territorio de Jujuy, se esconde uno de los paisajes más extraordinarios del país. Conformado por cerros erosionados, colores intensos y altitudes que superan los 4.000 metros sobre el nivel del mar, este enclave atrae a quienes buscan horizontes nuevos, lejos del turismo tradicional. No es un destino masivo, pero en los últimos años comenzó a figurar en el radar de exploradores, fotógrafos y amantes de la geografía extrema.

La zona, próxima a la frontera con Bolivia, forma parte de la Puna jujeña y destaca por su aspecto árido y surrealista. Su suelo rojizo, la vegetación escasa y la presencia constante del viento generan una atmósfera casi irreal, donde el silencio es profundo y el paisaje parece suspendido en el tiempo. Quienes visitan este lugar aseguran que caminar por sus senderos es lo más parecido a estar en otro planeta, sin necesidad de abandonar la Tierra.

En este contexto geográfico y cultural aparece Cusi Cusi, un pequeño poblado que, sin proponérselo, se transformó en una de las postales más singulares del norte argentino. El lugar ofrece una combinación inesperada de historia, naturaleza y misterio, y su principal atractivo es el Valle de la Luna jujeño, una formación rocosa que sorprende por su similitud con los paisajes marcianos.

Cusi cusi

Dónde queda Cusi Cusi

Cusi Cusi se ubica en el departamento de Yavi, en la región más septentrional de la provincia de Jujuy. Su altitud media supera los 4.200 metros, lo que lo convierte en uno de los asentamientos permanentes más elevados de Argentina. Está rodeado por la cordillera Oriental y por una serie de sierras de formas inusuales que fueron modeladas por la erosión durante milenios.

A 125 kilómetros al oeste de Abra Pampa y cerca del límite con Bolivia, este caserío forma parte del corredor cultural andino. Su aislamiento geográfico ha contribuido a la preservación de costumbres ancestrales, así como también al mantenimiento de una tranquilidad casi absoluta, interrumpida solo por el paso ocasional de viajeros curiosos.

Qué puedo hacer en Cusi Cusi

Además de recorrer el famoso Valle de la Luna y capturar imágenes del paisaje que parecen tomadas por una sonda espacial, en Cusi Cusi es posible sumergirse en tradiciones que resisten el paso del tiempo. Una visita obligada es a la Comunidad de Paicone, donde aún se encuentran huellas del antiguo Camino del Inca. Cuevas con pinturas rupestres, ruinas y senderos históricos cuentan parte de la historia precolombina del lugar.

La antigua iglesia del pueblo, construida con materiales locales, ofrece otro punto de interés para quienes desean conocer la arquitectura tradicional. También es posible degustar platos típicos elaborados a base de quinoa, la principal producción de la región. Las noches, con cielos despejados y sin contaminación lumínica, invitan a contemplar las estrellas con una claridad difícil de encontrar en otros lugares del país.

Para quienes disfrutan del senderismo, hay circuitos que atraviesan quebradas y cerros, y que permiten observar de cerca la intensidad cromática del terreno, que va desde el rojo más profundo hasta el amarillo ocre. Todo en un clima seco y con una sensación de inmensidad que estimula tanto la introspección como la conexión con la naturaleza.

Cusi Cusi

Cómo llegar a Cusi Cusi

Llegar a este enclave remoto requiere planificación, pero el recorrido vale la pena. Desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el trayecto en vehículo particular demanda entre 24 y 28 horas, con una distancia aproximada de 1.835 kilómetros. La ruta más directa combina la Ruta Nacional 9 y la Ruta Nacional 34, hasta adentrarse en la puna jujeña.

Si el punto de partida es San Salvador de Jujuy, la capital provincial, el viaje hasta Cusi Cusi es de 350 kilómetros y puede realizarse en unas seis horas por la Ruta Nacional 9, bordeando parte de la Quebrada de Humahuaca antes de ascender hacia los altos valles. Desde Abra Pampa, la distancia se reduce a 125 kilómetros por caminos de ripio que atraviesan paisajes espectaculares.

El ingreso a esta zona requiere vehículos en buen estado, preferentemente 4x4, especialmente en época de lluvias. Sin embargo, la recompensa es un paisaje que no tiene comparación en Argentina, y una experiencia que mezcla aislamiento, belleza y autenticidad en igual medida.

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