Bodegón y vermutería a la vez, La Capitana rinde homenaje a Eva Perón, al primer peronismo y a las décadas del 40 y 50 a través de su ambientación, su música y una carta anclada en sabores reconocibles, pensada para compartir y quedarse.
La Capitana propone una experiencia que cruza cocina porteña, historia y rituales bien locales, y reestrena su terraza, ideal para disfrutar de los atardeceres, copa en mano.
Bodegón y vermutería a la vez, La Capitana rinde homenaje a Eva Perón, al primer peronismo y a las décadas del 40 y 50 a través de su ambientación, su música y una carta anclada en sabores reconocibles, pensada para compartir y quedarse.
Además, este verano La Capitana reestrena su terraza, un espacio pensado para disfrutar la propuesta al aire libre sin perder la identidad histórica del bodegón. Con barra propia, una zona semicubierta y otra completamente abierta, mesas y sillas invitan a quedarse a charlar y compartir delicias al sol o a la sombra. La ambientación replica el estilo del salón interior: cuadros con momentos de la vida de Eva Perón y detalles de vitreaux que aportan color y elegancia. Entre copas de vermut y platos para compartir, la terraza ofrece un clima más distendido y fresco, ideal para tardes y noches de verano en Almagro.
La carta recorre clásicos de la cocina porteña con foco en carnes y cocciones al horno de barro, además de opciones vegetarianas que acompañan el espíritu del menú.
Para empezar, la lengua a la vinagreta en versión carpaccio con limones asados, hojas verdes y parmesano marca un buen inicio, al igual que la tortilla de papa rellena de queso ahumado y panceta. La provoleta La Capitana, sellada al hierro y gratinada al horno de barro con bondiola estacionada, rúcula y tomates cherry confitados, es otro de los pedidos frecuentes, junto a las mollejas al verdeo con maíz frito.
Entre los principales, el Pastel del General, favorito de Juan Domingo Perón, combina ternera braseada durante horas con puré de papa condimentado con nuez moscada y quesos gratinados. La milanesa La Capitana, asociada a Eva Perón, mantiene su lugar como clásico del menú, junto al osobuco al malbec, braseado al horno de barro y servido con puré. También se destacan el bife argentino y, entre las alternativas sin carne, los canelones de verdura al horno de barro y la pakora de vegetales con hummus y chutney.
El cierre dulce sigue la tradición del bodegón, con postres que reúnen nostalgia y sabor: la copa Vetturino tiramisú, con capas de bizcocho de vainilla bañadas en café al cognac y crema mascarpone; el crumble de manzanas y peras, horneado en horno de barro con helado de crema americana; las peras al borgoña, confitadas en blend de tintos con helado de mascarpone y frutos rojos, y las propuestas de chocolate con un toque cítrico, como el Cabecita Negra, una mousse de chocolate semiamargo con naranja y cítricos caramelizados, que llega a la mesa con una copita de jerez casero.
La barra, por su parte, acompaña cada paso con aperitivos y cócteles de la casa. El vermut —que puede disfrutarse en jarra para compartir— ocupa un lugar central. Opciones como el Evita Capitana (vermut Rosso, naranja y soda), el Leguisamo Solo (lima, Legui, vermut Rosso y soda), el No me Olvides (gin, almíbar, limón y Malbec) y los Piropos Peronistas (vodka, arándanos, jengibre, lima y pomelo) funcionan como maridaje natural de los platos, reforzando el clima de encuentro, charla y disfrute que definen a La Capitana.
La Capitana se ubica en Guardia Vieja 4446, en el corazón de Almagro, un barrio que combina tradición porteña y vida barrial. Es el lugar ideal para disfrutar de platos clásicos, vermuts de autor y un ambiente que conecta con la historia y la cultura local.