En esta temporada invernal, además de invitar a esquiar o recorrer sus bosques nevados, Bariloche también se convierte en un destino gastronómico de excepción gracias a la sede patagónica de Siete Mares. Frente al majestuoso lago Nahuel Huapi, este restaurante propone una travesía sensorial en la que confluyen arte, sabores del mundo y paisajes que cortan el aliento. Lejos de ser sólo un lugar para comer, su ambientación marina –con esculturas flotantes, peceras, luces tenues y texturas de arena– crea una atmósfera inmersiva, ideal para el ritual que sugiere cada plato.
La propuesta se completa con un menú basado en el sistema sensorial AUDAS (iniciales de los sabores Amargo, Umami, Dulce, Ácido y Salado), curado por el chef Diego Centeno. Algunos imperdibles: halloumi grillado con tomates confitados y nueces, tiraditos con peras y ají, sushi de autor con maracuyá, langostinos en panko y brotes frescos, además de woks vegetarianos con arroz yamaní. También hay risottos cremosos, ceviches con ingredientes locales y postres diseñados con audacia, como el cheesecake invertido o espumas cítricas. La coctelería brilla por sí sola: tragos como el Mamacocha y el Yemanjá GG combinan insumos exóticos y patagónicos en copas que parecen piezas de museo.
Durante el invierno, esta sede suma actividades especiales que enriquecen la experiencia: catas de vinos, encuentros con chefs invitados, clases abiertas con productos regionales y propuestas pensadas tanto para turistas como para residentes. La idea no se limita a ofrecer un servicio, sino también a generar comunidad y memoria a través de la gastronomía.
El proyecto de Siete Mares comenzó en la zona norte del conurbano bonaerense, con locales en Martínez (con salón) y Victoria (en formato delivery), pero encontró en Bariloche un escenario perfecto para desplegar su estética y filosofía: un cruce entre viajes, cocinas del mundo y respeto por la naturaleza. Emiliano Simonini, uno de los socios fundadores, es el impulsor de esta mirada amplia y poética, nutrida por sus recorridos personales por culturas oceánicas y territorios remotos.
Esta temporada Siete Mares Bariloche se convierte en una escala obligada para quienes buscan algo distinto: un momento íntimo en el que el arte, el sabor y la geografía se funden en un único instante irrepetible. Porque, a veces, la mejor forma de explorar el fondo del mar es sentarse a mirar el lago junto a la nieve.
Direcciones: Av. Del Libertador 13017, Martínez; Av. Del Libertador 3501, Punta Chica, Victoria; Av. San Martín 657, Km 0, Bariloche.