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Tiene dos ríos de aguas transparentes ideales para nadar, hacer picnic o relajarse al sol.
Combina paisajes serranos, historia y tradiciones rurales con una fuerte identidad cordobesa.
Ofrece propuestas para todos los gustos: balnearios, senderismo, gastronomía y ferias artesanales.
Está a poco más de dos horas de Córdoba capital, con acceso sencillo por el camino de las Altas Cumbres.
Entre las montañas y el verde de Córdoba, hay lugares que parecen haberse detenido en el tiempo. Rincones donde el aire se siente más limpio, el ruido desaparece y el agua corre entre piedras lisas formando ollas naturales. Estos pueblos serranos, elegidos cada vez más por viajeros que buscan calma en Argentina, se convirtieron en el refugio ideal para escaparse unos días del ritmo acelerado de las ciudades.
Uno de esos destinos es Nono, un clásico del turismo interno argentino que combina ríos cristalinos, historia y vida rural. Con paisajes que invitan a bajar un cambio, ofrece una experiencia auténtica sin grandes artificios: solo naturaleza, hospitalidad y un entorno que parece hecho para desconectar.
Dónde queda Nono
Nono está ubicado en el Valle de Traslasierra, dentro del departamento San Alberto, al oeste de la provincia de Córdoba. A unos 160 kilómetros de la capital provincial, se encuentra rodeado por las Sierras Grandes y los ríos Chico de Nono y Los Sauces, que confluyen cerca del pueblo y crean un paisaje ideal para quienes disfrutan del agua y el aire libre.
El origen de su nombre proviene del quechua “ñuñu”, que significa “mama” o “pecho”, en alusión a dos cerros cercanos con esa forma particular. Su historia está marcada por antiguas comunidades comechingonas y una tradición rural que todavía se conserva en sus calles de tierra, en las ferias de artesanos y en las comidas típicas que se sirven en las posadas familiares.
Qué puedo hacer en Nono
El atractivo principal son sus ríos de aguas transparentes, con balnearios como Paso de las Tropas, Los Remansos y La Kiva, donde se forman ollas naturales perfectas para nadar o descansar al sol. Algunos sectores son amplios y de poca profundidad, ideales para ir con chicos, mientras que otros tienen saltos y corrientes más fuertes para los que buscan aventura.
Entre las actividades más elegidas está la visita al Museo Rocsen, a pocos minutos del centro, famoso por su colección de más de 55.000 objetos provenientes de distintas culturas y épocas. También se puede hacer senderismo por los caminos del Cerro Champaquí, el punto más alto de Córdoba, o realizar cabalgatas guiadas por baqueanos locales que conocen cada recodo del valle.
Los fines de semana, la feria artesanal en la plaza principal reúne a productores y artistas de la zona con dulces caseros, tejidos, cerámicas y mates tallados. La gastronomía no se queda atrás: el cabrito serrano, las empanadas y los licores artesanales son parte obligada del recorrido. En verano, el ambiente se llena de festivales folklóricos, mientras que en otoño y primavera el clima invita a recorrer con más calma.
Cómo llegar a Nono
Desde la ciudad de Córdoba, el viaje dura alrededor de dos horas y media en auto por la Ruta Nacional 20, atravesando el camino de las Altas Cumbres, una de las travesías más panorámicas del país.
Para quienes llegan desde Buenos Aires, una opción práctica es volar hasta el Aeropuerto Ingeniero Ambrosio Taravella y continuar en colectivo o auto alquilado. En auto, se debe tomar primero la Ruta Nacional 9 y empalmar con la Ruta Nacional 20. Finalmente se toma la Autopista a Villa María y se conecta con la Ruta Provincial 34.