San Martín de Los Andes es uno de los destinos turísticos con mayor crecimiento durante los últimos años. Además de distinguirse por sus imponentes paisajes, se erige como un paraíso gastronómico a fuerza de su imperdible oferta local.
San Martín de Los Andes es uno de los destinos turísticos con mayor crecimiento durante los últimos años. Además de distinguirse por sus imponentes paisajes, se erige como un paraíso gastronómico a fuerza de su imperdible oferta local.
La localidad estrella del turismo neuquino se destaca por sus patés, sus ahumados y los escabeches, aunque también presenta una enorme variedad de carnes, quesos, pastas, hongos y pescados.
El ciervo, el jabalí, el cerdo, el chivito y el cordero patagónico se consolidan como los platos predilectos indistintamente de su proceso de cocción. Ya sea al asador, a la parrilla, ahumado, como relleno de empanadas o pastas o bien al escabeche, todas constituyen opciones imperdibles para los turistas.
Entre los pescados, el más pedido por los comensales es la trucha. Combinada con vegetales, puré o bien en ensalada, conforma una típica delicia patagónica para los paladares de los visitantes.
El universo se completa con una pastelería de primer nivel y postres que deleitan a propios y ajenos. La oferta va desde flanes, panqueques, helados y combinaciones de frutas patagónicas como frambuesas, frutillas y guindas.
Entonces, para quienes gustan salir a comer a algún restaurante, cabe destacar que estos son variados y se adaptan a todos los gustos, además de contar con excelente atención. Es posible encontrar locales de comidas rápidas, pizzerías, tipo bodegones, restaurantes clásicos y también hay comercios que ofrecen platos estilo gourmet con combinaciones de sabores novedosas y deliciosas.
Para quienes son fanáticos de la pastelería, también es posible visitar casas de té con impresionantes vistas a la montaña, perpetrando una experiencia única. Y, lógicamente, existe una enorme diversidad de chocolaterías para deleitarse con sus tradicionales y modernas combinaciones.
Claro está que esta región aprovecha su potencial y crece día a día, redoblando la apuesta para recibir cada vez más turistas locales y del mundo.
Con una amplia carta de menúes, Piscis se distingue por su calidad en la parrilla. Si bien cuenta con especialidades de la casa, dos platos recomendados son el lomo de ciervo maridado con salsa de malbec y papas cuña y el cordero al asador.
Se trata de un restaurante fundado en el salón comedor del antiguo Hotel Lacar, a metros del Lago Lacar. Ambientado como un local gastronómico de la época, cuenta con un piano que es un ícono del lugar. Entre sus platos destacados se encuentran sus pastas rellenas, su risotto de hongos y el goulash de jabalí.
Con una impresionante vista del lago Lacar, este local cuenta con una oferta variada que incluye comidas rápidas. Para quienes son fanáticos de las milanesas, este es el lugar para comer ejemplares abundantes y muy deliciosos. Entre sus postres, por ejemplo, uno de los más pedidos es el panqueque relleno.
Fiora ofrece una propuesta diferente y minimalista. Lejos de los sabores clásicos, Fiora se define como un café de especialidad apostando por una estética moderna y sencilla. Además, se distingue por sus deliciosas opciones saludables, vegetarianas y libres de gluten como la enorme variedad de bruschettas de entrada y el bowl de açaí como postre.
Dublin es el rey de la abundancia. Con un amplio menú que va desde platos simples como ensaladas o hamburguesas con papas fritas, deleita a sus comensales con su diferencial de comidas que satisfacen hasta los más exigentes. Con una imponente picada de fiambres y quesos como entrada, uno de sus platos estrellas es la bondiola acompañada con salsa de ciruela.