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Qué truco debés tener en cuenta para limpiar la parrilla en fin de año

Un método simple mejora el resultado final del asado. Evitar ciertos hábitos ayuda a cuidar el gusto original.

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  • Con la llegada de las fiestas, mantener la parrilla en buen estado es una tarea que no se puede dejar de lado debido al uso constante que se le puede dar en estos últimos días del año. Dejar la superficie limpia después de cada uso no solo mejora la experiencia, sino que también evita sabores indeseados en las próximas comidas.

    Durante esta época, los encuentros se repiten y el uso intensivo del hierro o el acero genera acumulación de restos quemados difíciles de remover. Por eso, encontrar una forma práctica de limpieza se transforma en una solución muy valorada dentro de cualquier casa donde el asado es protagonista.

    Más allá de las costumbres extendidas, hay alternativas que son muy fáciles de realizar, que resultan más eficaces y no requieren productos especiales. Aplicarlas correctamente permite ahorrar tiempo y cuidar el sabor de cada preparación.

    Cómo limpiar la parrilla

    Cómo podés limpiar la parrilla para el asado de fin de año

    Una de las técnicas más recomendadas consiste en usar papel aluminio hecho un bollo compacto. Este recurso ofrece mayor firmeza para desprender residuos adheridos sin dañar la rejilla ni dejar aromas extraños. Al pasarlo sobre la superficie aún tibia, los restos salen con facilidad.

    Para completar la limpieza, es conveniente pasar un papel apenas humedecido que arrastre posibles partículas sueltas. De este modo, la parrilla queda lista para el próximo uso, sin restos visibles ni suciedad acumulada. Otra alternativa muy útil es recurrir a un cepillo con cerdas duras, especialmente pensado para superficies metálicas. Estas herramientas permiten remover suciedad persistente y hacen más fácil una limpieza más profunda cuando el uso fue intenso.

    Por qué no usar cebolla ni limón para limpiar la parrilla

    Aunque son opciones muy populares, la cebolla y el limón no logran el mismo resultado que los métodos anteriores. En el caso de la cebolla, al frotarla sobre la parrilla caliente libera jugos con azúcares que se queman rápidamente y se adhieren al metal.

    Esa capa, que puede pasar desapercibida, termina transfiriéndose a la carne en el próximo asado y modifica su sabor. El limón, pese a su acidez, tiene un efecto similar, ya que contiene azúcares que se carbonizan con facilidad y no cuentan con la resistencia necesaria para remover la suciedad más incrustada.

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