Colombia elegirá a su nuevo presidente este domingo, en la segunda vuelta de unas elecciones que presentan dos candidatos antagónicos para suceder a Gustavo Petro: Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella. Con más de 40 millones de ciudadanos habilitados para votar, el país cafetero llega a este balotaje profundamente dividido entre dos modelos de Estado, en medio de una campaña atravesada por una fuerte confrontación ideológica.
Por un lado, Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico y heredero político del actual mandatario, busca profundizar las reformas sociales iniciadas por la gestión de Petro. Su propuesta de gobierno se centra en la lucha contra la desigualdad, la intervención estatal en salud y educación, y el mantenimiento de los diálogos de paz con grupos armados ilegales para poner fin a décadas de conflicto interno.
En la vereda de enfrente se encuentra Abelardo de la Espriella, un abogado outsider conocido como "El Tigre", que ha irrumpido en la política con un discurso centrado en la seguridad extrema y la reducción del tamaño del Estado. Comparado por analistas con figuras como Javier Milei o Nayib Bukele, De la Espriella promete construir megacárceles y fortalecer a las fuerzas de seguridad, y cuenta con el respaldo explícito de Donald Trump.
La paridad es lo que predomina en esta elección, luego de una primera vuelta donde De la Espriella dio la sorpresa al liderar con el 43,73% de los votos, superando por un margen estrecho al 40,91% obtenido por Cepeda. Las encuestas más recientes muestran un escenario de competencia muy ajustada, lo que sugiere que la participación electoral (no es obligatorio el sufragio) será el factor determinante para consagrar al próximo presidente.
El clima de votación está enrarecido por la violencia política: se registraron más de 400 ataques contra candidatos y referentes durante el proceso electoral. A esto se suma el fantasma del "fraude", alimentado por ataques mutuos entre los candidatos y el cuestionamiento del propio presidente Petro a los conteos preliminares de la primera vuelta, lo que ha llevado a la Defensoría del Pueblo a pedir mesura para evitar brotes de violencia postelectoral.
El resultado del domingo no solo definirá el futuro interno de Colombia, sino que también tendrá un impacto directo en el equilibrio geopolítico de América Latina. Los centros de votación cerrarán a las 16 (las 18 en Argentina) y se espera que, si la tendencia es clara, el país conozca a su presidente electo durante la noche, poniendo fin a una de las elecciones más polarizadas de su historia reciente.