El desahogo pertenece al exdiputado nacional José Luis Espert. “Si Dios quiere, en 2022 estaré como diputado de la Nación y tendré un sueldo como empleado del Congreso”, le dijo a una de sus contadoras. Corría el 2021 y el economista estaba preocupado por la detención en Argentina de Federico Andrés “Fred” Machado, acusado en Estados Unidos por lavado de dinero del narcotráfico. Ese hombre le había transferido dinero y, además, le había prestado un avión privado un par de años antes, cuando “el Profe” soñaba con ser presidente. Mucho antes de acuñar la frase “cárcel o bala” para los delincuentes, el Profe solo quería conseguir un puesto en el Estado para tener un ingreso en blanco.
La charla versaba sobre cómo acomodar los números. Cómo organizar la declaración jurada de Espert por si se le presentaba algún problema fiscal o judicial vinculado a la detención de Machado. Vivía horas de muchísima tensión.
— [Mariano] Cosentino está armando mi declaración jurada, no solo la de 2020, sino también está arreglando las cosas hacia adelante. Adelante digo para lo que resta de 2021. El 2022, si Dios quiere, estaré como diputado de la Nación, ya tendré un sueldo como empleado del Congreso. Pero de acá a 2021, Mariano estaba haciendo esos arreglos de mis cosas —le anunciaba Espert a otra de sus contadoras, Mercedes Almenares.
Antes de terminar la comunicación, que se produjo por WhatsApp, el exdiputado libertario se tiró un lance:
—Che, dicho sea de paso, 230.000 pesos es un montón, Mechi. ¿No podés bajarme un poco? —intentó el economista. Lo insólito del planteo es que quien leía el mensaje sabía a la perfección el valor de su trabajo y la fortuna de origen inconfesable que había amarrado su cliente.
Los mensajes intercambiados forman parte de la causa en la que se investiga a Espert por presunto lavado de dinero. Esa causa se inició cuando se conoció que “el Profe” —como le dice su amigo presidencial Javier Milei— había recibido, al menos, una transferencia de 200 mil dólares de Fred Machado.
En el mismo expediente aparecen mensajes que muestran cómo Espert, junto a su equipo de contadores, intentó disfrazar aquel movimiento.
—Lo que pude haber dicho era que se estuvo por firmar un [contrato] con el Estado de Guatemala, pero finalmente terminó siendo como una empresa de él [de Fred Machado]. Él me iba a hacer pasar esto por un contrato con el Estado guatemalteco, pero no, finalmente terminó siendo como una empresa de él. “Minas del Pueblo” se llama. Existe la mina, todo. Puede ser que el tipo, como muchos de estos ñatos...
En aquellos mensajes, “el Profe” dejó sus dedos marcados. Efectivamente, luego diría en público y ante la justicia que la transferencia de Machado estaba relacionada con un trabajo de asesoría que iba a hacer para la compañía Minas del Pueblo. Un trabajo tasado en un millón de dólares que finalmente quedó trunco por la pandemia. Repasando: Espert dijo que recibió ese dinero como parte de un contrato por un trabajo que no hizo, en un país que jamás visitó, para una empresa aparentemente inactiva y sobre una materia que no domina. Por cierto, a pesar de todo eso, el dinero no lo devolvió. Lo usó para comprarse autos de alta gama y mejorar su calidad de vida.
Por estos hechos, el fiscal federal de San Isidro, Fernando Domínguez, pidió la indagatoria de Espert, del contador Cosentino y de la firma Varianza S.A., que habría sido utilizada para las maniobras de lavado. El juez federal Lino Mirabelli se tomó más de dos semanas para analizar las 100 páginas del requerimiento y finalmente dispuso algunas medidas de prueba más y postergó la definición. Espert ganó tiempo.
El “Profe” no es el artista más famoso en el peligroso arte de dibujar declaraciones juradas. Por estos días, los hermanos Manuel y Francisco Adorni atraparon las miradas de todos. Manuel, el jefe de Gabinete, sorprendió a la opinión pública y a la justicia cuando afirmó que el nivel de vida que lleva hoy está atado a la suerte que tuvo en el pasado, cuando supuestamente invirtió 200 mil dólares en criptoactivos que se le transformaron en 500 mil en poco tiempo. Esos movimientos, dijo, nunca los declaró porque por aquellos días la Argentina era gobernada por el kirchnerismo y, para Adorni, eludir al fisco era hacer patria. Una explicación que nadie cree y que deberá poder probar si quiere evitar el traje a rayas.
Algo que los investigadores se preguntan es por qué, si Adorni había logrado semejante hazaña cripto en la década pasada, tuvo que esperar hasta asumir la función pública para comprarse una casa de fin de semana, a la que equipó hasta con un flipper de colección. El hallazgo del flipper se produjo en las últimas horas, por torpezas del propio Adorni. El jefe de Gabinete intentó poner en crisis públicamente los dichos de Matías Tabar, el testigo que contó cuánto pagó Adorni por la refacción de la casa de fin de semana, y motivó al fiscal Gerardo Pollicita a chequear hasta el más mínimo detalle. Así, el fiscal pidió al barrio cerrado Indio Cua que informe los movimientos vinculados a la refacción y equipamiento del lote 380. Plop.
Del teléfono de Tabar, que el propio comerciante le dejó a la justicia con su respectivo patrón de desbloqueo, salió además un nuevo dato que perjudicó la suerte del jefe de Gabinete en la investigación judicial. Se halló una factura a nombre de una empleada de la Casa Rosada por más de ocho millones de pesos. La factura es de una casa en la que se venden colchones y ropa blanca. Lo facturado corresponde a tres colchones, un edredón, sábanas y almohadas que fueron recibidas en la casa de fin de semana de Adorni en el country club Indio Cua, en la localidad bonaerense de Exaltación de la Cruz. ¿Cuántas fueron las herramientas de las que se valió el funcionario para esconder su patrimonio?
El hermano del ministro libertario no la está pasando mucho mejor a nivel judicial. El fiscal Guillermo Marijuan pidió que lo llamen a indagatoria por haber introducido información falsa y ocultado otra en las declaraciones juradas que presentó cuando pasó por dependencias del Ministerio de Defensa en 2024 y 2025. El fiscal resaltó que Francisco Adorni rectificó dos veces cada una de sus declaraciones juradas desde que trascendió que la justicia lo investiga por enriquecimiento ilícito. No fueron cambios sutiles: llegó a reducir en 100 millones el valor de una deuda (como si se hubiera equivocado en su presentación original) y agregar hasta seis cuentas bancarias, tarjetas de crédito, plazos fijos e inversiones suyas y de su esposa que antes había omitido. Un dato no menor: el imputado es contador y tiene 20 años de experiencia en la subsecretaría administrativa del Consejo de la Magistratura de la provincia de Buenos Aires, con tareas de liquidación, registración contable y declaraciones juradas de retenciones impositivas. Un verdadero experto.
Las correcciones que Francisco Adorni les hizo a sus declaraciones juradas ante la Oficina Anticorrupción y ante la agencia de recaudación ARCA no generaron reacción de ese organismo, que antes era conocido como AFIP. Tampoco las hubo por los movimientos de Adorni ni de Espert. Quien sí fue notificado por ARCA fue el testigo estrella del caso que compromete al jefe de Gabinete. Matías Tabar tendrá que tener su documentación al día si no quiere problemas con el fisco. Sabía que esto le podía pasar cuando decidió apagarle el teléfono a Adorni y juntó coraje para ir a declarar bajo juramento de decir verdad.
En el gobierno nacional todavía lamentan la torpe idea del jefe de Gabinete de exponer la estrategia de sus abogados en una entrevista que dio hace ya dos semanas en televisión. Son pocos los que querían ayudarlo, pero para eso necesitaban que se corriera del centro de la escena. Y él hizo todo lo contrario. “Para negociar hace falta que no haya ruido, y Manuel se puso a tocar la batería”, resumió un funcionario.
Aun así, hay quienes miran de reojo los movimientos de la justicia. El viaje del juez Ariel Lijo a París en una comitiva que encabezó el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, desató todo tipo de comentarios. Los ojos de todos quedarán puestos en el expediente Adorni.
En los pasillos del poder, el trabajo de seguimiento de los expedientes y el diálogo directo con los actores judiciales se lo atribuyen a Santiago Viola, el viceministro de Justicia. Por estas horas, Viola sigue con mucho interés el desarrollo del caso Libra y la suerte de una presentación que hizo la defensa de Mauricio Novelli, que pretende apartar a las querellas del caso. Novelli planteó que en Libra no hubo estafados, sino algo así como apostadores sin suerte. Lo mismo que en su momento planteó Milei. No parecen ser casualidades.