Qué podés hacer si apagas siempre tu alarma y te quedás dormido

Dormir bien y respetar rutinas estables ayuda a despertar con más facilidad. Pequeños cambios en el entorno pueden marcar la diferencia.

A muchas personas les pasa que la alarma del despertador suena, pero en lugar de levantarse, la apagan sin ser conscientes y vuelven a dormir. Esta situación suele generar retrasos en compromisos importantes y, aunque a veces se trate de un hecho aislado, cuando ocurre de manera frecuente puede ser una señal de que el descanso no está siendo suficiente.

Los especialistas en sueño explican que este comportamiento suele estar relacionado con la llamada deuda de sueño crónica. El cuerpo, al no alcanzar un descanso reparador, entra en fases de sueño profundo en horarios en los que debería estar despertando, lo que hace más difícil reaccionar de manera consciente a estímulos externos como una alarma. En estos casos, la dificultad para salir de la cama no es una cuestión de voluntad, sino una respuesta fisiológica.

Detrás de este fenómeno influyen factores como la fase en la que se encuentra el cerebro al sonar la alarma, la acumulación de adenosina, la calidad del descanso y el cronotipo de cada persona. Estas variables determinan si el despertar será sencillo o si, por el contrario, costará más activar la corteza prefrontal, el área encargada de la toma de decisiones.

dormir jubilado

Qué hacer si nunca escuchás la alarma para despertarte

Una de las claves principales es mejorar la calidad y la cantidad del descanso. Dormir entre siete y nueve horas ayuda a reducir la posibilidad de despertar en fases de sueño profundo, lo que facilita reaccionar cuando suena el despertador. También es importante cuidar la higiene del sueño, por ejemplo, evitar pantallas antes de acostarse, mantener la habitación oscura y fresca, y procurar horarios regulares para dormir y despertar.

Exponerse a la luz natural al iniciar el día también aporta a sincronizar el reloj biológico y a disminuir la producción de melatonina, favoreciendo un despertar más activo. En paralelo, reducir el consumo de cafeína a la tarde y la noche permite que la adenosina cumpla su función de inducir sueño, mejorando el descanso nocturno.

Dormir alarma

Otra estrategia práctica consiste en colocar el despertador lejos de la cama. Esto obliga a la persona a levantarse para apagarlo, interrumpiendo el estado de somnolencia y dificultando la vuelta al sueño profundo. Con estas medidas, es posible disminuir la frecuencia con la que el cerebro apaga la alarma de manera automática y generar una rutina de descanso más saludable.