Qué es mejor en el verano: ¿beber agua helada o natural?

Conocer qué opción favorece más el bienestar es importante, sobre todo en días calurosos. Expertos ofrecen consejos basados en ciencia y salud.

Cuando las temperaturas se disparan, la hidratación se vuelve indispensable para el organismo. En este contexto, surge un debate recurrente: ¿es preferible tomar agua fría o natural? La respuesta depende de factores como la presión arterial, la edad y las condiciones personales de cada persona.

Según especialistas, mantener el cuerpo hidratado es muy importante en cualquier estación, pero en verano adquiere especial relevancia por el aumento de la transpiración. Aunque no hay estudios concluyentes sobre los efectos negativos del agua fría, ciertas recomendaciones pueden ayudarte a decidir qué es lo mejor para cada persona.

Adoptar buenos hábitos de hidratación puede marcar la diferencia en el bienestar durante la temporada de calor, evitando riesgos como la deshidratación o el impacto en la presión arterial. Comprender qué temperatura de agua es más adecuada en distintas situaciones es clave para disfrutar del verano sin complicaciones.

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Qué hace mejor a la salud: tomar agua helada o natural en verano

La opinión de los expertos indica que no existe una respuesta única aplicable a todos los casos. Marcela González-Gross, presidenta de la Sociedad Española de Nutrición, explica que las bebidas extremadamente frías pueden ser favorables para personas con hipotensión aguda, pero no son recomendables para quienes padecen hipertensión, particularmente en la tercera edad.

La temperatura ideal del agua en condiciones de calor se encuentra entre los 10 y 22 grados centígrados. Tomar agua directamente de la heladera no es lo más adecuado. Se recomienda dejarla reposar unos minutos antes de consumirla. Esta práctica ayuda a evitar posibles molestias como el "choque" térmico, aunque no existe evidencia científica que relacione el agua fría con problemas digestivos.

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Por otro lado, los granizados se destacan como una alternativa refrescante y saludable en situaciones de alta exigencia física o calor extremo. Estudios en deportistas y trabajadores con equipamiento pesado muestran que estas bebidas ayudan a regular la temperatura corporal, especialmente si se consumen antes o durante la actividad.

En definitiva, elegir entre agua helada o natural depende de las necesidades particulares. Respetar las recomendaciones científicas y mantenerse constantemente hidratado es esencial para afrontar las altas temperaturas del verano de manera segura.