Por qué pilates y el ejercicio funcional es ideal para la aumentar la longevidad

Ambas mejoran la fuerza y previenen caídas. Dos entrenamientos que sirven para llegar activos a la tercera edad.

El pilates y el entrenamiento funcional son dos prácticas que se están afianzando como las más efectivas para promover una vida larga, activa y sin lesiones. Lejos de limitarse al rendimiento deportivo o la estética, ambas disciplinas ofrecen herramientas clave para preservar la fuerza, la movilidad y el equilibrio a lo largo de los años. Su enfoque integral permite adaptar los ejercicios a cualquier edad, favoreciendo la autonomía y el bienestar físico general.

A medida que el cuerpo envejece, aparecen desafíos como la pérdida de masa muscular, el deterioro del equilibrio y la rigidez articular. Frente a este panorama, toma una mayor relevancia la implementación de rutinas conscientes y sostenidas que trabajen sobre la salud de los músculos y estructura ósea y la prevención de caídas. Tanto el pilates como el funcional se destacan por activar múltiples grupos musculares de forma coordinada, mejorando el control corporal y fortaleciendo el sistema neuromotor.

Con beneficios respaldados por especialistas, estas disciplinas no sólo promueven la longevidad, sino que permiten vivir con mayor plenitud, independencia y energía. Incorporarlas a la rutina diaria puede marcar una diferencia concreta en la calidad de vida a mediano y largo plazo.

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Qué beneficios tienen pilates y el ejercicio funcional para la longevidad

El entrenamiento funcional es ideal para construir fuerza aplicable a los movimientos cotidianos, especialmente en etapas avanzadas de la vida. Aimee Victoria Long, entrenadora especializada, menciona que esta práctica mejora la movilidad, el control neuromuscular y la capacidad de adaptación del cuerpo, reduciendo en gran medida el riesgo de lesiones. La salud del músculo, según la fundadora de The Collective Fitness Studio, Lotty Campbell Bird, resulta clave para mantener la independencia y realizar tareas diarias.

Entre los ejercicios funcionales más recomendados se encuentra el equilibrio sobre una sola pierna, esencial para prevenir caídas y mejorar la estabilidad corporal. Otro movimiento importante es la incorporación desde el suelo con peso, que simula acciones habituales como levantarse de la cama y ayuda a evaluar la fuerza funcional del cuerpo. La plancha alta con brazos extendidos, por otra parte, activa numerosos grupos musculares a la vez y representa un test de resistencia general muy eficaz.

PILATES

En el caso del pilates, sus ejercicios están diseñados para fortalecer el core, mejorar la postura y aumentar la flexibilidad sin impactar negativamente sobre las articulaciones. Uno de los más destacados es el puente articulado, que moviliza la columna y tonifica glúteos e isquiotibiales. También se recomienda el puente de hombros con elevación de rodillas, que exige control y estabilidad, previniendo disfunciones en la zona lumbar y caderas.

Además del sistema muscular y óseo, estas disciplinas también influyen en la salud de la fascia, un tejido conectivo vital para el movimiento y la flexibilidad. Según explicó Fran Philip, terapeuta corporal, el pilates, junto con el yoga y el Tai Chi, aporta a mantener hidratada y elástica esta red interna, evitando rigidez y molestias. A medida que pasan los años, conservar la calidad de la fascia se vuelve crucial para sostener una vida activa y libre de dolor.

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