Cada vez más personas viven con intolerancias, eligen no consumir productos animales o simplemente quieren cortar con los ultraprocesados. Frente a eso, hay recetas como las de unas galletas livianas que reemplazan ingredientes clásicos por otros más nobles —como harinas integrales, leche vegetal o edulcorantes naturales— y ganan lugar en las cocinas de a poco, pero con firmeza.
Ni azúcar ni manteca: receta de galletas livianas pero súper ricas para merendar
Una opción deliciosa y saludable que reemplaza ingredientes clásicos por alternativas más livianas, sin perder sabor ni textura.
Este tipo de preparaciones no exige conocimientos técnicos ni ingredientes imposibles. Con cosas que suelen estar en la alacena, se puede improvisar una merienda saludable en menos de una hora. La banana, bien madura, es la clave: no solo reemplaza al huevo como aglutinante, sino que también aporta dulzor y textura. Y con un par de vueltas de canela, el aroma hace lo suyo.
Cómo hacer la receta de galletas sin azúcar ni manteca
Ingredientes
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350 g de harina integral, de avena o sin gluten
1 vaso de leche vegetal (la de avena va muy bien)
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1 cucharadita de polvo para hornear
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1 cucharadita de bicarbonato de sodio
1 cucharadita de canela
1 banana madura (bien pisada)
1 cucharadita de esencia de vainilla
2 cucharadas de edulcorante natural (como stevia líquida o en polvo)
½ vaso de aceite vegetal (de coco, girasol o el que tengas a mano)
Preparación
Primero lo seco: en un bol grande, mezclar la harina con el polvo para hornear, el bicarbonato y la canela. En otro, combinar la banana pisada con la leche vegetal, el aceite, el edulcorante y la vainilla. No hace falta batir demasiado: con que esté todo integrado alcanza.
Después viene el ensamblaje. Volcar los ingredientes húmedos sobre los secos y revolver hasta que se forme una masa pareja. Si queda muy seca, sumar un chorrito más de leche. Si está muy blanda, un poco más de harina. La textura final tiene que ser tipo plastilina blanda: fácil de manejar pero sin pegarse en las manos.
Armar bolitas con ayuda de una cuchara y aplastarlas un poco sobre una placa con papel manteca o silicona. Hornear a 200°C durante unos 20 minutos, o hasta que se vean doradas. Hay que tener cuidado con el horno: cada uno es un mundo, así que conviene vigilarlas los últimos minutos.
Se pueden guardar en un frasco hermético por varios días sin perder frescura. Y si querés jugar un poco más con los sabores, podés sumar nueces picadas, chips de chocolate sin azúcar, semillas o incluso un toque de jengibre en polvo.
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