Los aportes de los gatos a la ciencia

Los felinos tienen su propio método para aprender cómo funciona el mundo a su alrededor, pero también han acompañado a grandes postulados de la física cuántica como el gato de Schrödinger.

Si alguna vez viste a tu gato saltar desde lugares altos o tirar objetos de la mesa, no pienses que actúan así por maldad, ni tampoco que siempre quieren llamar la atención: esta es la forma en que los gatos aprenden cómo funciona el mundo a su alrededor.

"¿Qué sucederá si toco esto? ¿Y si tiro esto otro?". Es el famoso método científico que supone la observación de fenómenos naturales y, luego, la postulación de hipótesis y su comprobación mediante la experimentación. La comprensión de estos factores es útil para que cualquier animal se oriente en el mundo y sobreviva.

Pero más allá de hacer gala de este infalible método, los gatos han acompañado también a grandes postulados de la ciencia y se han ganado así su lugar en la historia, especialmente de la física.

El caso más conocido es el ejemplo hipotético del gato y la caja, también conocido como el gato de Schrödinger, célebre por simbolizar algunas de las características más desconcertantes de la física cuántica.

El experimento mental propuesto en 1935 por el científico Erwin Schrödinger ejemplifica tanto la imprevisibilidad como la llamada superposición. En la paradoja planteada por Schrödinger, el gato está vivo y muerto al mismo tiempo y ninguno de esos estados puede ser anticipado.

En el mundo poco intuitivo de la física cuántica, no se puede saber qué estado tiene una partícula ni dónde se encuentra hasta que interactuamos con ella. En la paradoja, el gato se encuentra en una caja y junto a él hay un recipiente con cianuro de hidrógeno y un martillo conectado a una fuente radioactiva.

Es posible que después de un tiempo la desintegración radioactiva de algún átomo active el martillo, éste rompa el recipiente de cianuro y libere el veneno que mataría al gato, pero también es posible que eso no ocurra. Hasta que se produzca una observación y alguien abra la caja, el gato está vivo y muerto al mismo tiempo. Pero, por las dudas, mejor no lo pruebes en casa.

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