El colágeno es esencial para la firmeza y elasticidad de la piel, pero es normal que su concentración baje con el paso de los años y, como resultado, empiecen a notarse algunos signos de envejecimiento. Sin embargo, existe una fruta mágica que permite incorporar esta proteína al organismo de manera natural.
Se trata del pomelo, un cítrico muy rico en vitamina C que puede consumirse solo o en postres, jugos, batidos y ensaladas. Para mejorar los niveles de colágeno, los especialistas recomiendan combinarlo con una dieta saludable, ejercicio, una buena rutina de sueño y el uso de protector solar.
Aunque muchas veces su consumo queda relegado por otros cítricos como la naranja o el limón, el pomelo puede encontrarse en muchas variedades y aporta otros nutrientes como b-carotenos, licopeno y ácidos orgánicos.
Beneficios del pomelo
El pomelo tiene propiedades antioxidantes que retrasan el envejecimiento y ayudan a reducir las líneas de expresión. De hecho, un pomelo contiene 20 mg de vitamina C, más que la ingesta diaria recomendada de este nutriente que se utiliza para la síntesis de colágeno.
Además, esta fruta aporta vitamina A, potasio, ácido fólico, fibras y una gran cantidad de agua, con la ventaja de ser muy baja en calorías. Como no causa picos rápidos de azúcar en sangre, su consumo es recomendado para personas diabéticas por encima de otros cítricos más dulces, como la mandarina.
El pomelo puede consumirse entero en jugo. En el primer caso, se aprovecha todo su contenido de fibra; en el segundo, los nutrientes se absorben más rápidamente, lo que es útil para recuperarse después de hacer ejercicio.
De cualquier manera, sus propiedades permanecen intactas: es antioxidante, refuerza el sistema inmunológico, mejora la presión arterial, ayuda a controlar el peso, mejora la digestión y reduce la inflamación, por lo que es una de las frutas más recomendadas por médicos y nutricionistas.